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Comcosur al día
Notas |
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1)
JULIO CASTRO: LAS HUELLAS DEL PACTO
Caso Julio Castro: Expedientes judiciales evidencian pistas falsas de militares
Samuel Blixen (Brecha)
El cúmulo de mentiras y pistas falsas que distribuyeron algunos militares para
prolongar su impunidad se vuelve ahora en un arma contra ellos mismos si, como
se promete, la orden es desenmascarar a los homicidas.
¿Medio vacío o medio lleno?
Ante la confirmación de la manera en que fue asesinado el educador y periodista
Julio Castro, la determinación del comandante del Ejército, Pedro Aguerre, de
revocar –"si ha existido o existiera"– un pacto de silencio –"del que no tengo
conocimiento"– para encubrir delitos dentro de la fuerza, es un ejemplo acabado
de ese deporte nacional que es la ambigüedad.
Puesto que en la misma declaración Aguerre fue enfático en que "el Ejército no
aceptará, tolerará, ni encubrirá a homicidas o delincuentes en sus filas", esa
pueril aclaración sobre el desconocimiento de la omertà militar debe
interpretarse como una concesión a los comandantes que lo precedieron y que, ni
por asomo, llegaron a los niveles de condena y de compromiso para enfrentar a
"la horda o algo similar" que campeó durante el terrorismo de Estado.
Es de estrategia elemental no abrir múltiples frentes de combate, de modo que,
más allá de la ambigüedad, es de suponer que el acento principal de la
declaración está en el rechazo frontal al "encubrimiento de homicidas", y de ahí
que, algunos –entre ellos el ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro–
tienen la convicción de que, formalmente, el Ejército brindará nueva información
que permita avanzar en la búsqueda de la verdad sobre qué pasó con las víctimas,
y en el castigo a la "horda".
A menos que exista una disposición superior que ordene lo contrario, el Comando
del Ejército podría empezar por buscar y entregar los archivos, parciales o
totales, de los servicios de inteligencia, cuyos contenidos siguen vedados para
los jueces y fiscales y sin embargo son utilizados en su página web por
connotados inquilinos del penal de Domingo Arena; la imposibilidad de ubicar los
documentos relevantes sobre las operaciones que culminaron con la desaparición y
asesinato de unos 200 prisioneros de la dictadura es una forma de ese
encubrimiento que Aguerre anuncia que combatirá.
El Comando podría tomar nota de las múltiples referencias en expedientes de la
justicia penal al pacto de silencio, no para confirmar algo que se cae de
maduro, sino para seguir la cadena del encubrimiento, que aporta pistas sobre el
papel de los cómplices.
Un ejemplo acabado de ese encubrimiento lo brindó, en 2007, el general retirado
Mario Aguerrondo (quien, incidentalmente, en 1993, siendo jefe del Servicio de
Información de Defensa, encubrió a los asesinos del agente de la dictadura
chilena Eugenio Berríos) cuando compareció ante el juez que indagaba la
desaparición de prisioneros extraditados clandestinamente desde Buenos Aires en
el llamado "segundo vuelo". Aguerrondo había sido el jefe del Batallón 13 de
Infantería, en cuyos predios funcionó El Infierno o 300 Carlos, un centro
clandestino de detención que utilizaba las instalaciones del Servicio de
Materiales y Armamento.
Aunque por El Infierno pasaron cientos de detenidos, y muchos de ellos
desaparecieron –como la maestra Elena Quinteros–, el entonces coronel Aguerrondo
dijo ante el juez "que no sabe en qué período de tiempo estuvo operativo el 300
Carlos" en el Servicio de Material y Armamento, "porque un día aparecieron y así
se fueron. Toda esa gente que había ahí, evidentemente era de algún servicio
especializado", pero su ignorancia y recato eran muy profundos. Contó que en
1975 el comandante en jefe Julio César Vadora (convenientemente fallecido) "me
dijo que iba a haber una operación de inteligencia, que yo no apoyara ni
interviniera de manera alguna y que no iban a ir por el frente (...) se retiró
un puesto de vigilancia, de los tres que había se retiró el del fondo (...)
pensé que era algo muy grave, probablemente matar a alguno, pero no pensé
mucho", afirmó en el juzgado, como si ese "no pensar mucho" atenuara su
responsabilidad.
A diferencia de Aguerrondo, a quien el pienso le permitió admitir que en el
Servicio de Material y Armamento funcionó un centro clandestino de detención, el
jefe del sma, Lautaro May, apenas admitió que en el predio hubo un galpón que
"por orden del comandante Vadora, fue desafectado del servicio del cuartel".
Pero sostuvo que estaba permanentemente cerrado, que allí no iba nadie, y negó
que se introdujeran en el terreno efectivos de inteligencia, ni prisioneros. El
segundo jefe, Hugo Bértola, confirmó los dichos de May y agregó que "nunca vio a
nadie, nunca tuvo indicios de que hubiera gente dentro"; ninguno de ellos llegó
a escuchar, claro, los insultos que la maestra Elena Quinteros profería, en
medio del dolor, a sus torturadores y que eran registrados por todos los que
permanecían encapuchados en el galpón.
El encubrimiento impidió a la justicia determinar si la veintena larga de
prisioneros que trajeron de Buenos Aires en el segundo vuelo (todos
desaparecidos) fueron llevados al Batallón 13 o al Batallón 14. Según Gilberto
Vázquez, el mediático torturador y asesino recluido en Domingo Arena, "en 1974 o
75 se dio la orden de que no podía aparecer ningún muerto, a mí me la dio el
director del servicio (Amaury) Prantl, pero venía del comandante en jefe del
Ejército, Vadora, era una orden verbal. Era por razones económicas del país,
había una crisis económica y había que dar una sensación de estabilidad y
tranquilidad". Ante una pregunta de los magistrados, contestó que "los
enterramientos clandestinos se hacían en el marco de la orden de hacer
desaparecer a todos los muertos".
Los miembros de la Comisión para la Paz abogados Carlos Ramela y Gonzalo
Fernández se inclinaron por acepar la versión aportada por militares a los que
entrevistaron en reserva, quienes afirmaban que los prisioneros del segundo
vuelo fueron llevados directamente al Batallón 14, pero los jueces dejaron
constancia de que todos los elementos sugieren que pasaron primero por El
Infierno. En el expediente dejaron constancia de que "no pudo saberse, sin
embargo, quienes eran esos informantes, fue imposible ahondar judicialmente
sobre los puntos más importantes a esclarecer y el paradero de los posibles
restos no tuvo respuesta válida".
Una posible vía de información eran los pilotos que condujeron los aviones. El
brigadier general Enrique Bonelli admitió haber sido el copiloto del avión C 47
que efectuó un traslado el 24 de julio de 1976, conocido como el primer vuelo.
Pero no recuerda quién le dio la orden verbal (fue "un superior que no
recuerda").
Tampoco recuerda quiénes integraban la tripulación, "él era el copiloto pero no
reveló quiénes eran el piloto principal y el ingeniero de vuelo", consigna el
expediente. Bonelli, siendo comandante de la Fuerza Aérea, realizó una
investigación sobre el segundo vuelo. Ante los magistrados afirmó que "fue un
vuelo nocturno".
No proporcionó los nombres de los tripulantes aduciendo que, "siguiendo el tenor
de lo dispuesto por el Poder Ejecutivo en cuanto a continuar las actuaciones de
la Comisión para la Paz, y lo expresamente dispuesto en su artículo 3 del
decreto que la formó, orientó la investigación, no a conocer quiénes habían
realizado el vuelo, sino a conocer si efectivamente éstos se habían llevado a
cabo. Desconoce cuál fue el destino final de estas personas". La misma amnesia
exhibieron otros oficiales pilotos: Walter Pintos, Mario Muñoz y José Pedro
Malaquin (presunta tripulación del vuelo del 5 de octubre). Bonelli tuvo un
desliz ante los magistrados; dijo no saber los nombres de los pilotos de los dos
vuelos, pero afirmó que ninguno de la tripulación estuvo en ambos traslados.
En el expediente relativo a los traslados clandestinos se afirma que "el
propósito de los autores de los ilícitos es ocultar o destruir las pruebas sobre
la desaparición para mantener el crimen en la impunidad. Ese pacto de silencio
se prolonga al presente". Y agregan los magistrados: "No sólo de silencio sino
de construcción de pistas falsas, de estrategias urdidas para desviar la
dirección de la indagatoria sobre el paradero de las víctimas".
Pasos en falso.
El general Carlos Díaz podría aportar elementos, en caso de que el Ejército se
ponga, efectivamente, a extirpar la complicidad con los homicidas. Díaz fue
quien recabó la información que supuestamente indicaba el lugar exacto donde
había sido enterrada María Claudia García de Gelman, y quien señaló el "árbol
cortado" en el cuartel de Toledo, que supuestamente era la referencia del
enterramiento. El general Ángel Bertolotti, confiando en la información recabada
con criterios reservados, comunicó la novedad al presidente Tabaré Vázquez, y
éste anunció el lugar exacto donde, "en un 99 por ciento", estaban los restos de
María Claudia. Aún se sigue esa búsqueda que, imprevistamente, permitió rescatar
los restos de Julio Castro.
Ni Bertolotti, ni Díaz, ni el general Pedro Barneix, revelaron quién o quiénes
dieron las pistas falsas, los "sitios de interés" que impusieron recorridas
extenuantes de autoridades judiciales, antropólogos y familiares por senderos
de un monte que, después se supo, era donde se realizaban entrenamientos. El
general Raúl Gloodotfsky, que oficiaba de maestro de ceremonias en el Batallón
14, nunca llegó a explicar quién le sugirió que mostrara simples trincheras como
si fueran fosas de enterramientos, y a identificar como alteraciones del terreno
de supuestas exhumaciones lo que eran pozos de tiradores. Los cuatro generales
mencionados podrán aportar importantes insumos a la tarea de depurar al Ejército
de "la horda".
Las informaciones falsas y las falsas pistas fueron aceptadas como válidas por
la Comisión para la Paz, en la medida en que, salvo algunos contados casos, se
incorporaban tales versiones en el informe final. Así ocurrió en el anexo
referido a Julio Castro, donde se consignó que sus restos habían sido exhumados,
incinerados y arrojados al mar. La misma versión se incluye en el anexo de Elena
Quinteros y se detalla el mismo procedimiento –que Ramela confirmó en el
juzgado, en función del "testimonio de múltiples fuentes militares y policiales"
que "reconocieron expresamente haber participado en ese operativo".
Por su parte, Gonzalo Fernández declaró ante el juez: "Cuando se inaugura el
Batallón número 14 con sede en Toledo, aproximadamente del 73 en adelante o
principios del 74, se nos informó que todas las personas muertas en dependencias
militares, cualesquiera fueren éstas, fueron sepultadas en el predio del 14
lindero o lindante con la ruta que lo atraviesa y que los militares
identificaban con mordacidad como 'Arlington', en alusión al conocido cementerio
militar estadounidense". Agregó: "Yo creo que quienes permanecían sepultados en
el 14 fueron removidos sus restos en el marco de la llamada Operación Zanahoria
en el año 1984". Los que Fernández señaló en noviembre de 2003 como "indicios
objetivos y bastante significativos, a mi modesto entender, de que ella se
realizó", aludiendo a la llamada Operación Zanahoria, no encuentran, según los
magistrados, "sustento en la información obtenida".
El obrero de la construcción Horacio Gelós Bonilla fue torturado en el Batallón
de Ingenieros de Laguna del Sauce y, según lo informado por Fernández, su tumba,
abierta, fue encontrada por unos particulares en un predio cercano al aeropuerto
de esa localidad, confirmando la versión de militares de que los restos fueron
desenterrados, incinerados y arrojados al mar. Sin embargo el equipo de
arqueólogos descartó esa información. Fernández también anunció "la desaparición
(sic) de la tumba de Gomensoro Josman en el Cementerio de Paso de los Toros y la
ubicación de una nueva sepultura de un niño exactamente en el mismo lugar".
El expediente afirma que "esos datos tampoco son ciertos. La tumba de Gomensoro
Josman no había sido nunca excavada entonces. Su cráneo fue hallado en poder de
un médico que había practicado la autopsia en la época de la aparición del
cuerpo. El antropólogo Horacio Solla excavó después en el lugar por orden del
señor juez de Paso de los Toros, se localizaron restos óseos (pero no de un
niño), que están depositados en el Instituto Técnico Forense".
La contradicción entre el informe final de la Comisión para la Paz y la realidad
que dejó al descubierto el hallazgo de los restos de Julio Castro, promovió una
intensa controversia entre los que respaldan la actuación de la Comisión y
quienes afirman que el informe avaló flagrantes mentiras de militares. Ramela,
quien recientemente denunció "canalladas" de quienes lo fustigan, resultó en
última instancia extremadamente crédulo con sus informantes militares. Lo
importante es que los equipos que investigan el destino final de los
desaparecidos están recabando informaciones que, muy probablemente, permitan
avanzar; será anecdótico si esas informaciones desmienten a los informantes de
Ramela y Gonzalo Fernández. Y quizás, si los militares cumplen la orden de su
comandante en jefe, el flujo de información podrá acelerarse, siempre y cuando
no se reincida en la información falsa.
Disculpas y demoras
El secretario de la Presidencia, Alberto Breccia, anunció ayer, en una
conferencia de prensa de la que participaron además los ministros de Educación,
Ricardo Ehrlich; de Interior, Eduardo Bonomi, y de Relaciones Exteriores, Luis
Almagro, la postergación para marzo de 2012 del acto público de disculpas del
Estado uruguayo a la familia del poeta Juan Gelman ordenado por la Corte
Interamericana de Derechos Humanos (cidh) en su sentencia dada a conocer en mayo
pasado. En la misma rueda de prensa el gobierno hizo un balance de las medidas
adoptadas en el área de los derechos humanos.
"Se ha dispuesto todo lo necesario y hemos entablado contactos permanentes con
Macarena Gelman a los efectos de coordinar los detalles públicos de
reconocimiento de responsabilidad por parte del Estado sobre los hechos de la
dictadura", dijo Breccia. A su vez, afirmó que "está en vías de realizarse" la
indemnización ordenada por la Corte como compensación del daño causado a
Macarena Gelman. Sobre el final, Almagro dijo que el procedimiento de
extradición del ex marino Jorge Tróccoli, requerido por la justicia de nuestro
país, continúa, aunque por el momento "no hay una decisión final sobre ese
tema".
MONTEVIDEO/URUGUAY/16.12.11/COMCOSUR AL DÍA
2) IMÁGENES QUE PRUEBAN LOS VUELOS
DE LA MUERTE
Alejandra Dandan (Página/12)
LA CIDH ENTREGARA HOY AL JUEZ TORRES, PARA INCORPORAR A LA MEGACAUSA ESMA, PARTE
DE SUS LEGAJOS DESCLASIFICADOS
El expediente que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos hace público
por primera vez incluye más de 130 imágenes e informes de las fuerzas de Uruguay
sobre el hallazgo de cuerpos arrastrados por el mar durante la dictadura.
El informe es un texto mecanografiado, fechado el 22 de abril de 1976. Alguien,
que podría haber sido un perito, describe las referencias del hallazgo de un
cuerpo de sexo femenino, cutis blanco, cabello negro, estatura 1,60 metro;
complexión mediana; de unos treinta años y con un tiempo de muerte aproximado de
entre 20 y 25 días. El cuerpo apareció, según la misma referencia, en la Laguna
de Rocha, de Uruguay, comunicada con el mar. Físicamente “presentaba indicios
externos de violencia: signos de violación, probablemente con objetos punzantes;
fracturas múltiples y el codo izquierdo destrozado; múltiples fracturas en ambas
piernas con indicios de haber sido atadas; enorme cantidad de hematomas
diseminados por todo el cuerpo; destrozo total del cráneo y del macizo
oseofacial”. No encontró el perito “ningún posible elemento identificatorio”:
“El cuerpo fue extraído desnudo de las aguas y las huellas dactilares obtenidas
no arrojaron respuestas positivas”.
El informe conservado hasta ahora entre los archivos de la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ve la luz por primera vez en 32 años.
Es parte de un legajo con más de 130 imágenes y partes de la Prefectura y el
servicio de inteligencia uruguayos sobre el hallazgo de cuerpos arrastrados por
las corrientes marinas hasta las costas de ese territorio, durante los años de
la dictadura argentina. Los informes más viejos datan de 1975. Los indicios
permiten inferir que serían desaparecidos argentinos. Entre los papeles, un mapa
muestra los ciclos de las corrientes y ubica las costas de Buenos Aires como
punto de partida. Los documentos son para la Justicia una de las pruebas más
claras de la existencia de los vuelos de la muerte: las imágenes muestran los
cuerpos atados con ligaduras en las manos y las piernas, sogas armadas con tiras
de persianas y marcas de torturas. Los documentos llegaron al país en manos del
secretario ejecutivo de la CIDH, el argentino Santiago Cantón, que hoy los
entregará en nombre de la Comisión al juez Sergio Torres, encargado de la
megacausa ESMA.
Como informó Página/12, para la CIDH la entrega de los documentos representa un
cambio de paradigma en su funcionamiento porque es la primera vez que abre sus
archivos confidenciales para un proceso de justicia. El valor de los documentos
todavía es materia de análisis, pero el juzgado los considera clave no sólo por
los vuelos sino porque podrían habilitar una solicitud para que el Estado
uruguayo desclasifique todos los documentos relacionados con el hallazgo de
cuerpos en la misma época.
La carpeta de documentos tiene solapas de cartulina, todavía contiene los
archivos originales, organizados aparentemente por personas, con más de una
imagen en cada caso. Las imágenes son impactantes porque, además del estado de
los cuerpos, intentan mostrar algunas de las características de los procesos a
los que fueron sometidos. En una se ven marcas que parecen ser rastros de la
picana en las piernas de una mujer, cuyos dedos están pintados con esmalte de
uñas. En otras, hay cables, sogas y trozos de sogas de persianas sujetando las
manos de las víctimas, que para el juzgado podrían ser pruebas del modo en que
eran “trasladados” los desaparecidos durante los vuelos de la muerte. “Las
imágenes están diciendo que esas personas eran tiradas con ligaduras, muestran
cómo los sacaban, tienen el valor de tener además datos de los antecedentes o
los pasos previos porque muestran que esos cuerpos están marcados con picana,
que fueron entonces arrojados al mar en determinadas condiciones”, dicen en el
juzgado.
La primera prueba categórica sobre la existencia de los vuelos apareció en 2005
con la identificación de tres cuerpos de Madres de Plaza de Mayo, entre ellos el
de Azucena Villaflor, enterrados como NN en el cementerio de General Lavalle.
Según el informe del fiscal Eduardo Taiano y el trabajo del Equipo de
Antropología Forense (EAAF), los cuerpos presentaban “múltiples traumatismos
originados por el choque contra una superficie dura y las fracturas típicas que
presentan los huesos largos (eran) compatibles con las producidas por haberse
arrojado el cuerpo al mar en los vuelos de la muerte, previa inyección del
sedante Pentotal”.
La carpeta
El origen de la carpeta 37 con los archivos de la CIDH todavía es un misterio.
Incluso para Cantón. En una de las solapas, de todos modos, se lee “Argentina
observation in loco”. Es decir, el archivo corresponde a los documentos que la
CIDH habría tomado durante su visita a la Argentina entre el 6 y el 20 de
septiembre de 1979. Uno de los problemas para precisar su procedencia es que le
falta información de contexto, como la que poseen otros documentos acumulados en
esa visita. “Esto estaba en una carpeta guardada hace treinta años –dice
Cantón–. Si uno va a ver el archivo tiene que suponer que se entregó durante la
visita de la comisión, pero, si fue así o no, no se puede saber. Se pudo haber
archivado mal o pudo haber sido información relevante para la visita y se
entregó después, pero todo eso lo desconocemos. Son 130 fotos en total. Y es de
suponer que están tomadas por un perito. No son fotos de un turista. Lo hizo la
Prefectura uruguaya y la policía, se nota con el correr de las hojas que al
comienzo lo hicieron con mucha más inocencia y después, cuando se dan cuenta,
parecen haber cambiado de fórmula.”
Con el paso del tiempo, hoy puede entenderse que esa documentación que ahora se
judicializa por primera vez no contiene las únicas imágenes o los únicos
informes que se conocieron de los aparecidos argentinos en la costa uruguaya. El
mismo Cantón quiso dejar a salvo ese punto. Porque ni para la CIDH ni para el
juzgado importa mucho hoy cuánta difusión hayan tenido estas imágenes en otros
espacios, sino que estaban archivadas donde estaban archivadas y que por primera
vez una causa que investiga los vuelos de la muerte las incorpora como prueba.
Las fotos, al parecer, tuvieron su propia historia fuera de esos archivos. Es
posible pensar que copias de ese juego u otras distintas hayan sido las imágenes
que capturó un ex marino uruguayo, Daniel Rey Piuma, que desertó de la fuerza,
pidió refugio en Brasil y difundió las imágenes a través de una organización
civil a comienzos de los ’80 y luego con un libro, Un marino acusa. Publicado en
1988, el libro no muestra las fotos de los cuerpos por su truculencia, pero
reseña informes que coinciden con las que estaban en la CIDH.
Otra pista de la circulación de esas fotos la tiene el Equipo Argentino de
Antropología Forense. Los antropólogos que trabajan en la identificación de
cuerpos hallados en cementerios de Uruguay cuentan con informes que reflejan los
datos existentes en la Justicia uruguaya. Entre esos informes, tienen datos del
hallazgo de tres cuerpos el 22 de abril de 1976, como también los hay en el
legajo de la CIDH. Y hace años trabajaron en la identificación de otro cuerpo
que parece coincidir con otro registrado en el legajo de la CIDH, porque
menciona la marca de un tatuaje: “FA”. Para el EAAF, aquel cuerpo podría ser el
de Floreal Avellaneda, porque ellos mismos hicieron la identificación antes del
juicio realizado en San Martín y, entre otros datos, trabajaron con un tatuaje
marcado con esas misma letras.
“Yo no sé si estas fotos han sido o no han sido publicadas alguna vez, pero, sin
perjuicio de eso, el valor que tienen hoy por hoy es el valor judicial –dice
Cantón–. Porque el juez no las tiene y todas estas cosas le permiten, creo yo
probar la existencia de un plan sistemático: indican que los ataban y los
tiraban y eso hasta ahora no está probado judicialmente. Todo el mundo sabe que
existían los vuelos de la muerte, pero no existe una prueba judicial.”
Los datos
El legajo tiene tres grandes grupos de documentos: informes
mecanografiados de tipo pericial, fotos y mapas. Los informes relevan
características físicas de las personas al momento de ser encontradas y entre
los datos arriesgan una hipótesis sobre el presunto momento de la muerte. La
indicación de que la persona podría haber muerto 25 o 30 días antes, por
ejemplo, puede ser un indicador para pensar el momento de los “traslados”.
También hay descripciones de marcas de pantalones, en ocasiones ropa que sólo se
fabricaba en Argentina.
Otro de los informes a los que accedió Página/12, del 22 de abril de 1976,
describe a una persona de la que no pudieron establecer el tipo de cutis con
exactitud: “posiblemente fuera de raza blanca o amarilla”. De sexo masculino, de
entre 30 y 40 años, con cabello “imposible de determinar”, una complexión
mediana y un tiempo de muerte estimado entre 25 y 30 días. Los datos son un
indicador, por ejemplo, de una de las razones por las que en algún momento los
uruguayos creyeron en la hipótesis de que los cuerpos que aparecían en las
costas pertenecían a las víctimas del naufragio de un barco asiático. Si bien es
posible que los peritos hubiesen puesto “raza blanca o amarilla” porque los
rasgos de las personas aparecían alterados por la hinchazón, algún dato de los
legajos parece señalar que la versión fue difundida por los militares o la
policía uruguaya en el marco de una campaña de desinformación, especulan en la
CIDH. Una hipótesis que a los antropólogos del EAAF no les cierra, porque
consideran posible la confusión.
Además de las imágenes, hay mapas. Uno señala con referencias las zonas con
cuerpos encontrados (Montevideo y Colonia) y las zonas en las que se encontraron
restos humanos (entre Carmelo y Colonia, Colonia y Montevideo, y La Paloma y
Castillos). Otro mapa es de corrientes marítimas y señala a Buenos Aires como la
zona donde fueron arrojados los cuerpos.
65 CAJAS CON ARCHIVOS
Santiago Cantón, secretario ejecutivo de la CIDH, es una de las personas
que promovieron que ese organismo de la OEA abriera los archivos confidenciales
recogidos para el histórico informe prohibido de 1980. El acceso a documentos
para las causas argentinas empezó a concretarse el mes pasado, durante una
visita a la sede de Washington del juez Sergio Torres, quien fue a buscar
documentos para la megacausa ESMA. Torres encontró 65 cajas de archivos y copió
una selección, pero cuando se topó con imágenes que podrían probar los vuelos de
la muerte pidió a la CIDH el material original. Eso es lo que hoy aportará
Cantón.
–¿Por qué este legajo demoró tanto en conocerse?
–Para los organismos de este tipo, las denuncias son confidenciales por
motivos obvios y no hay un mecanismo para hacer pública esa información. Esto
fue parte de la discusión que tuvimos para ver de qué manera entregar esta
información a ciertas causas judiciales.
–¿Hay más información?
–Creo que no hay más datos, pero no sabemos porque están guardados como se
archivaban hace años. No hay nadie además en la comisión de aquella época.
Tendremos que ir sabiéndolo con el tiempo.
MONTEVIDEO/URUGUAY/16.12.11/COMCOSUR AL DÍA
3) ARMADA: COMANDANTE CARAMÉS
INDAGADO POR CHANCHULLOS
Armada: Caramés va hoy al juzgado
Declarará como indagado ante la jueza Graciela Gatti
(El País)
El comandante de la Armada, Alberto Caramés, comparecerá hoy ante la jueza
especializada en crimen organizado Graciela Gatti y la fiscal Mónica Ferrero, en
el marco de una serie de investigaciones que buscan aclarar varios manejos
irregulares de fondos de la fuerza de mar. Caramés, que deberá presentarse esta
tarde en el juzgado acompañado por un abogado, será interrogado sobre varias
compras irregulares de la fuerza. Hoy también declarará el excomandante naval
Juan Fernández Maggio, procesado con prisión en agosto de 2010 por su
responsabilidad (junto a otros dos oficiales) en compras simuladas por un total
de US$ 600 mil.
En los últimos días la jueza Gatti y la fiscal Ferrero interrogaron a varios
oficiales navales y proveedores de la fuerza de mar presuntamente implicados en
las maniobras fraudulentas. Desde hace varios meses, la fiscal Ferrero tiene a
estudio un expediente sobre otras 30 compras simuladas en las que estarían
implicados oficiales navales y también empresarios. Las magistradas acumularon
todas las causas sobre irregularidades en la Armada (compras, manejo de dinero
proveniente de ONU, pago de sobreprecios) en un "megaexpediente".
MONTEVIDEO/URUGUAY/16.12.11/COMCOSUR AL DÍA
4) LAVADO: URUGUAY SE APROLIJA CON
LA OCDE
OCDE excluyó a Uruguay de la “lista gris”
(La Diaria)
Uruguay fue quitado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico (OCDE) de su denominada "lista gris" de países considerados "paraísos
fiscales" o de dudosa conducta tributaria, según anunció ayer el organismo
mediante un comunicado de prensa emitido en París, donde está su sede. "Uruguay
firmó siete nuevos acuerdos para el intercambio de información tributaria,
mostrando su voluntad de aplicar los estándares internacionales", explicó la
OCDE. Esto "eleva a 18 el número de acuerdos que Uruguay tiene con otros países,
permitiendo así que el país ingrese en la lista de la OCDE de jurisdicciones que
han aplicado de forma sustancial los estándares de intercambio de información",
agregó.
En abril de 2009, esa entidad, que agrupa a un conjunto de naciones
desarrolladas y emergentes identificadas con los principios del libre mercado,
había incluido a Uruguay, tras una decisión adoptada apenas horas antes por el
liderazgo del G20, en una nómina de Estados que no cumplen a cabalidad con las
reglas de ese influyente grupo en ascenso en materia de evasión tributaria
internacional.
La decisión se mantuvo en octubre de este año, cuando se enfatizó en la
necesidad de que Uruguay firme acuerdos de este tipo con Argentina y Brasil. En
noviembre, luego de una cumbre del G20, el presidente francés, Nicolas Sarkozy,
incluyó a Uruguay en una lista de paraísos fiscales. Por esos dichos, el
canciller Luis Almagro concurrirá hoy al Senado, convocado por el senador Ope
Pasquet (Partido Colorado), para conocer las gestiones que haya realizado "en
defensa del prestigio de la República ante la comunidad internacional".
MONTEVIDEO/URUGUAY/16.12.11/COMCOSUR AL DÍA
5) MALVINAS: URUGUAY SE APROLIJA
CON ARGENTINA Y EL IMPERIO CONTRAATACA
Malvinas: Gran Bretaña pide urgente explicación
Mujica. No permitirá ingreso de barcos con esa bandera
Eduardo Delgado (El País)
"Conmoción" causó entre operadores marítimos la decisión de Mujica de impedir el
atraco de barcos con bandera de Malvinas. Inglaterra discute "de forma urgente"
el alcance de la medida. ANP espera que la Cancillería le envié la resolución.
Integrantes del Centro de Navegación recibieron con enorme sorpresa ayer jueves
la decisión del presidente José Mujica de no permitir el ingreso a puertos
uruguayos de barcos con bandera de las Islas Malvinas. "Esto ha generado una
conmoción, porque todavía no hay una versión oficial de la resolución
presidencial", dijo el presidente del Centro de Navegación, Mario Baubeta.
"Hay una gran preocupación porque no solo el puerto de Montevideo, sino la
economía nacional se puede ver afectada. Los buques pesqueros utilizan de base
el puerto de Montevideo, esos barcos no van a España, y hacen todos los
servicios acá, de dique, de avituallamiento, de descarga, traen también carga
para los buques oceánicos. Hay una multiplicidad de servicios que generan los
pesqueros", añadió el presidente del Centro de Navegación.
Baubeta expresó que estos barcos "van a recalar en Brasil". "Solamente son
perjuicios para nuestro país, cuando tendrían que ser decisiones del Mercosur,
no unilaterales que solo perjudican a un país", acotó. El ingreso de dinero por
servicios a los pesqueros que pasan por Uruguay es de unos US$ 300 millones
anuales, según el Centro de Navegación.
Al Centro de Navegación lo integran los agentes marítimos que atienden a los
buques pesqueros, los operadores portuarios que descargan los pesqueros,
rellenan los contenedores y luego cargan los contenedores de los buques
oceánicos para diferentes partes del mundo, explicó Baubeta. También son parte
de este centro los propietarios de las terminales que dan frío y servicios a
contenedores de carga perecedera y los dueños de depósitos portuarios a los que
llegan pertrechos para los alistamientos de los buques pesqueros desde
diferentes partes del mundo.
En estas fechas hay varios barcos pesqueros en diques del puerto siendo
reparados, ya que hay tripulaciones de vacaciones. Cuando esas embarcaciones
parten se abastecen para semanas o meses de captura en alta mar, lo que incluye
carnes, pan, leche, verduras y frutas. Estas actividades implican millones de
dólares que se pagan en Uruguay. Las embarcaciones que se pueden ver afectadas
pescan en el Atlántico Sur y lo hacen en dos condiciones: unos fuera del área de
exclusión de Islas Malvinas y otros en esa zona con licencia por la que deben
pagar un canon.
En tanto, desde la Embajada británica en Montevideo se informó a El País que se
está "discutiendo de forma urgente con las autoridades uruguayas la
significación" del anuncio de no permitir el ingreso de buques de Islas
Malvinas. Fuentes diplomáticas británicas indicaron que el embajador Patrick
Mullee solicitó una entrevista con el canciller Luis Almagro por esta situación.
La Embajada de España también sigue el tema de cerca, puestos que varios barcos
pesqueros que usan bandera de Malvinas son propiedad de empresarios españoles.
DEFINICIÓN
El País informó ayer jueves que la Cancillería argentina había
comunicado a su par uruguaya el malestar del gobierno de Cristina Fernández de
Kirchner por el arribo de barcos con bandera de Malvinas al puerto de
Montevideo, y que Mujica ordenó parar el arribo de estos buques a fin de evitar
un nuevo conflicto binacional. El gobierno de Fernández de Kirchner, como sus
antecesores, reclaman la soberanía argentina sobre las Malvinas
Ayer, la Secretaría de Comunicación de Presidencia emitió un comunicado en que
Mujica afirma que "no hubo exigencia alguna del gobierno argenti- no para
rechazar el ingreso de buques con bandera inglesa, como se informara
erróneamente en un medio de comunicación".
Agrega que "existe una definición política para que no se permita el ingreso a
puertos uruguayos de buques que utilicen bandera de las Islas Malvinas, cuya
soberanía es reclamada por Argentina con el apoyo de Uruguay". Mujica dijo que
barcos mercantes con bandera inglesa pueden ingresar a puertos uruguayos como
los de cualquier otro país. La Administración Nacional de Puertos (ANP) aguarda
una resolución de Cancillería, que indique que no se va a autorizar el ingreso a
puertos nacionales de buques con bandera de Islas Malvinas.
El presidente de la ANP, Alberto Díaz, informó que ese organismo no identificó
"ningún barco con bandera de Malvinas" que haya atracado en puerto de
Montevideo. Sin embargo, en la página web de la ANP figuran decenas de buques
con bandera de "Falklands Islands Malvinas". Fuentes marítimas dijeron a El País
que estas confusiones surgen porque los certificados de los buques de Malvinas
no dicen Falklands Islands, sino UK (sigla en inglés de Reino Unido). Operadores
privados iniciaron consulta a nivel internacional para definir si existe o no la
bandera de Falklands.
Trobo: "Inadmisible" presión argentina
El diputado nacionalista Jaime Trobo presentó tres pedidos de informes
referidos a los barcos de Malvinas que arriban al puerto de Montevideo. Uno de
los pedidos fue dirigido a la Cancillería, consultando sobre las instrucciones
para prohibir el ingreso de determinadas embarcaciones. Otro a la ANP interroga
respecto a la cantidad de barcos que pescan en el Atlántico Sur y que vienen al
puerto de Montevideo, y un tercer pedido a Ancap, para conocer la previsión de
combustible y el volumen que compran estos buques. "Es inadmisible que Argentina
presione a Uruguay para que su puerto libre restrinja el ingreso de buques",
dijo Trobo y remarcó que con esta medida el país pierde fuentes de trabajo y el
ingreso de divisas.
MONTEVIDEO/URUGUAY/16.12.11/COMCOSUR AL DÍA
6) SUNCA ROMPRE RELACIONES CON
INSPECTOR DE TRABAJO
Sindicato de la Construcción pide renuncia de Reballo y Brenta no recibe a
funcionarios
Pablo Melgar (El País)
El sindicato de la construcción (Sunca) resolvió no participar en reuniones en
las que se encuentre el inspector de Trabajo, Juan Andrés Roballo. Brenta no
recibe a funcionarios del MTSS que aún no saben en qué lugar físico trabajarán
desde el lunes.
El Sunca resolvió ayer insistir ante el Ministerio de Trabajo (MTSS) en la
necesidad de relevar a Roballo. Tanto es así que no van a participar de
actividades en las que se encuentre el inspector de Trabajo. De hecho para el
próximo lunes estaba prevista una reunión para analizar temas de seguridad con
el jerarca y no van a concurrir, dijo a El País Faustino Rodríguez, presidente
del Sunca.
"Esto no es solo por el accidente del martes (*), es una secuencia de episodios.
En 2010 hubo 50 muertos en accidentes de trabajo, 11 de ellos en la
construcción. En 2011 ya tenemos 9", aseveró Rodríguez. Los trabajadores
entienden que las inspecciones no son suficientes al tiempo que manejan que
"empresas que cometieron barbaridades con sus trabajadores siguen ganando
licitaciones en obras del Estado", señaló Rodríguez.
En ese marco el dirigente denunció que varias de las muertes que sucedieron este
año fueron en obras contratadas por el Estado. Por tal motivo, el sindicato
volverá a pedir una entrevista con el presidente José Mujica para analizar el
tema de los accidentes laborales. Hace dos semanas tuvieron una reunión con
Mujica por el mismo asunto. Además el Sunca resolvió seguir con la campaña de
sensibilización por los accidentes de trabajo. El sindicato también se opone a
que se habilite el levantamiento de la licencia anual del sector, que comienza
el 26 de diciembre y termina el 10 de enero, como propusieron al MTSS algunas
empresas, apuradas por los contratos. Aducen que la medida puede provocar nuevos
accidentes.
No obstante, el Sunca no se niega a trabajar en "escuelas con problemas,
carreteras o lugares con riesgo para la gente". El MTSS asegura que la
suspensión de las vacaciones está dentro del convenio colectivo en la medida que
haya acuerdo entre trabajadores y empresarios. Tras la licencia en la
construcción, el Sunca definirá un plan de acción que podría incluir medidas de
fuerza. Desde el martes pasado, cuando sucedió el accidente en la sede del MTSS
los funcionarios están intentando reunirse con el ministro Eduardo Brenta. Como
no fueron recibidos directamente se contactaron con dirigentes de COFE y el Pit-Cnt.
Buscan saber en qué condiciones retomarán las tareas el próximo lunes.
Iris Fregossi, presidenta del sindicato del MTSS, dijo a El País que el ministro
no recibe a sus trabajadores y tampoco al PIt-Cnt. El MTSS maneja que gran parte
de la tarea que se hacía en el edificio de la calle Juncal pasará al de 25 de
Mayo donde también hay obras y tiene sectores clausurados por denuncias del
sindicato. "La gente tiene miedo de ir a trabajar a 25 de Mayo", aseguró
Fregossi, y explicó que el MTSS respondió que esperan el informe de bomberos.
El secretario general de COFE, José Lorenzo López, sindicato del que el gremio
del MTSS forma parte, dijo que Brenta aceptó reunirse con el Sunca pero no con
los funcionarios. "Hay heridos de los dos sindicatos", mencionó. "Acá las
responsabilidades son de la cúpula del MTSS. No vamos a permitir que los
trabajadores y los usuarios no tengan las condiciones mínimas de seguridad",
aseveró López. Si Brenta si no los cita antes de la hora 14 de hoy, COFE
presentará el asunto como el primer tema en el consejo de rama que se reúne a
las 15. Los funcionarios se quejan además que el MTSS no les entregó una lista
de heridos por la explosión del martes.
(*) Poco antes de las 11:00 de la mañana del pasado martes 13, una fuerte
explosión sacudió la sede del Ministerio de Trabajo (MTSS). Un grupo de obreros
se apuraba en terminar los detalles de la obra del nuevo Centro de Atención
Ciudadana que ya venía retrasada y que por contrato se debía entregar antes de
fin de año. Unos soldaban y otros colocaban la moquette; una chispa llegó al
adhesivo para alfombras tomando fuego y haciendo explotar la garrafa con gas que
alimentaba la soldadora, Por lo menos 20 personas resultaron heridas, cinco de
ellas de gravedad.
MONTEVIDEO/URUGUAY/16.12.11/COMCOSUR AL DÍA
7) ORHAN PAMUK EN URUGUAY
LA DIVISIÓN ESTÁ EN NUESTROS CORAZONES
Ana Inés Larre Borges (Brecha)
El escritor turco, Nobel de literatura 2006, está de gira por una América Latina
que, dijo, le recuerda en su melancolía al Estambul de su infancia y primera
juventud. "El sentimiento dominante en mi juventud era la melancolía turca, una
cosa parecida a la saudade portuguesa, una tristeza sin razón pero que tiene
razones escondidas y se desprende de los sitios que alguna vez conocieron un
esplendor perdido." Ese es también el tono de fondo de sus novelas.
Pamuk fue un huésped indócil para sus anfitriones de la editorial Random House
Mondadori, y prefirió salir solo a conocer Montevideo. Encontró un guía en el
joven intérprete Federico Brum, que lo hizo probar mate amargo y lo acompañó a
comprar garrapiñada en la playa Ramírez. En la feria del parque Rodó Pamuk se
desinteresó de libros y artesanías y prefirió caminar por el barrio. Se
entusiasmó con las casas viejas y tomó fotografías a las fachadas detrás de los
plátanos. "Me gustan las ruinas y los paisajes urbanos decadentes. Antes de ser
escritor mi sueño era convertirme en pintor. Mi técnica era salir a fotografiar
callecitas para después pintarlas, como Utrillo o Pissarro."
La brecha, lindante con lo exótico, que puede sugerir el perfil de un escritor
proveniente de un país de religión islámica, de una historia antiquísima en los
lindes de Oriente y Occidente y una historia moderna signada por la violencia y
la crisis, parece disolverse en parte en la figura de este hombre mundano y
secular, hecho en una sociedad marcada por los deseos contradictorios de
modernidad y tradición. "En los cincuenta, sesenta, aun los setenta, nuestro
destino parecía condenado al desorden, la represión política, la crisis
económica, la inflación, y los golpes de Estado. Imagino que todo esto es algo
que les suena familiar. Gracias a Dios todo parece estar cambiando en esta parte
del mundo y también en la mía. Lo que me gusta de aquí es que la gente que fue
presa y torturada cuando joven, ahora son presidentes y ministros. Es una buena
señal que deseo para Turquía."
El conocimiento de Pamuk sobre América Latina viene primero de la literatura.
Nacido en 1952, le tocó convivir en sus años de formación con autores del boom
latinoamericano. Confeso admirador de García Márquez y de Borges, se sorprendió
al conocer a Onetti y a Felisberto Hernández, que leyó en turco. Comparó
Estambul, ciudad y recuerdos –uno de sus mejores libros, que mezcla recuerdos de
infancia y juventud con el homenaje a su ciudad natal– con El laberinto de la
soledad, de Octavio Paz, por la voluntad de combinar la autobiografía con el
ensayo.
Carlos María Domínguez, que tuvo a su cargo la presentación, sumó a esas
coincidencias la de los riesgos de ejercer la literatura: "En este país se
encarceló a un jurado por premiar un cuento en un concurso literario; Pamuk tuvo
juicio en Turquía y fue atacado por los nacionalistas cuando reconoció el
genocidio armenio de 1915". Hugo Achugar también había establecido en sus
palabras de bienvenida un nexo entre las declaraciones de Pamuk sobre la
necesidad de reconocer el pasado, y las recientes revelaciones de los crímenes
de la dictadura en Uruguay. Desde el público, un descendiente de armenios
intervino para preguntar al escritor cómo medía las extraordinarias
repercusiones que tuvo el mero reconocimiento público que hizo en 2004 del
genocidio armenio.
Pamuk reveló lo que posiblemente es un cansancio acumulado en años de ejercicio
de "nobelizado", el síntoma del escritor atrapado una y otra vez por las
preguntas políticas. "Eso ocurrió hace ya cinco años, es pasado", fue su
respuesta algo brusca. "Las acciones del gobierno turco en mi contra me han dado
una fama política que no me hace muy feliz. Cuando era joven, muchos de mis
amigos se metieron en política y fueron a la cárcel. No fue así conmigo, yo
estaba modestamente en casa escribiendo mis libros. Mi imaginación es
fundamentalmente no-política, pero lo que digo tiene lamentablemente
consecuencias políticas. Las acepto por un sentido cívico, pero no me hacen
feliz." Y citó a Brecht: "sigo su consejo cuando decía que si te preguntan por
política, en lugar de mostrar el carné del partido hay que mostrar los libros
que uno escribió".
Pero Pamuk ha escrito también libros como Nieve, que indaga la confrontación
entre el pensamiento religioso y el pensamiento laico en un pueblo cercano a la
frontera con Armenia. Y novelas históricas como El castillo blanco y Me llamo
rojo, plenas de ideas. No se definió como un esteta aunque dijo que su religión
estaba en la literatura, pero postuló una idea de lo político de cuño más
antropológico, y como novelista defendió el juego del arte. "Un novelista trata
de identificarse con la gente que tiene alrededor, luego va agrandando el
círculo hasta progresivamente integrar a quienes son diferentes de uno. El arte
de la novela está basado en la capacidad de sentir el dolor de los demás, en
poder hacer nuestras la pena, la furia, la compasión, la amargura, la felicidad
de otros."
Carlos María Domínguez había mencionado en su presentación la tensión presente
en sus novelas entre Oriente y Occidente, y entre el mundo religioso y el
secular, y recordando una declaración en la que Pamuk agradecía a Borges el
redescubrimiento de la literatura clásica islámica, le preguntó cuál era la
contribución de esa cultura al arte de narrar. Pamuk sorteó la interrogante
alegando que Borges era un escritor tan grande que prefería hablar de él y no de
sí mismo, pero recordó que Borges había señalado una vez que no hay camellos en
el Corán. Advertencia y consejo, para un escritor, a rehuir todo folclore. Es
probable, sin embargo, que esa frase de Borges sea asimilable a su juicio de que
nuestros payadores no hablaban nunca de tareas rurales y caballos, sino de ideas
abstractas y ambiciosas como la muerte o el tiempo, pero que en cambio la
gauchesca hecha por hombres de ciudad rescató fletes e idiosincrasias camperas y
las valoró como sólo lo hacen los ojos extranjeros.
No fue ésa la explicación de Pamuk, que unió a la apreciación de Borges la de
Maupassant cuando dijo: "La mejor vista de París se ve desde la Torre Eiffel,
precisamente porque desde allí no se ve la Torre Eiffel". Son avisos para huir
de los clichés, explicó, y también que conceptos como "mentalidad islámica" son
demasiado grandes, y que él prefiere recordar que la literatura trabaja sobre
las individualidades. "Todas las culturas orientales han tenido problemas para
reconciliarse con la modernidad. He estado viajando por el mundo y he visto cuán
humano y universal es ese sentimiento. En Corea, China, Japón, Canadá,
Escandinavia... Amamos nuestra cultura pero queremos ser modernos. Ser moderno
implica en parte olvidar nuestro pasado. Abrazar nuestro pasado es rechazar la
modernidad. Estas contradicciones no son, sin embargo, insolubles. La cultura
turca en los últimos doscientos años ha estado viviendo en ese límite. No es que
todos quieran ser europeos o que estén divididos en mitad y mitad. No es que
haya buenos y malo sino que todos tenemos esos enfrentamientos en nuestro
corazón. No es que sea un país partido sino que esa división nos parte a
nosotros mismos."
El discurso de aceptación del Nobel en 2006 lleva por título "La maleta de mi
padre", y Pamuk cuenta que lo escribió en Nueva York en veinte días de completa
felicidad. La anécdota que dio pie a ese título es bastante más antigua. Pamuk
ya era un escritor reconocido y su padre fue a su estudio a entregarle un
maletín conteniendo originales de cuando él, como tantos en el mundo, soñó con
irse a París, a lo Hemingway, a convertirse en escritor en los cafés del Barrio
Latino.
Pero ni entonces ni después pudo Pamuk leer esos papeles. "Muchos escritores han
tenido padres que fueron escritores fracasados. Cuando yo tenía 20 años y
publiqué mi primera novela, como buen padre turco me auguró que iba a ganar el
Nobel. Me he preguntado por qué no pude retribuirle esa generosidad leyendo sus
papeles. Cuando me llevó su maletín pude pensar que tal vez abrigaba la ilusión
de que el reconocimiento que tenía su hijo haría posible que esos papeles se
publicasen, o que tal vez lo movía una motivación más legítima, la de que yo lo
comprendiese más íntimamente. Pero entonces me di cuenta de que no quería
comprenderlo. Si los escritos eran malos, sería algo triste y decepcionante,
pero si eran buenos y yo descubría que era un buen escritor, también me sería
intolerable porque así dejaría de ser mi padre. Por un lado deseaba que fuese un
gran escritor, pero eso me revelaría un lado secreto en él, uno que tal vez
explicase sus silencios, el aire ausente a la hora de la cena. Es difícil
aceptar que nuestro padre tenga una imaginación secreta, y yo quería que mi
padre siguiese siendo mi padre. Esa paradoja me sirvió para entender mejor qué
es ser un escritor".
EL NOVEL ORHAN PAMUK DISERTÓ EN EL MEC.
(La Diaria)
En una rápida visita que lo trajo a Punta del Este y Montevideo, el escritor
turco Orhan Pamuk, premio Nobel de Literatura en 2006 por su trabajo como
"puente entre Oriente y Occidente", dio una charla en el local Punto de
Encuentro del Ministerio de Educación y Cultura.
Ante unas 200 personas, Orhan Pamuk (Estambul, 1952) fue entrevistado por el
escritor Carlos María Domínguez tras una presentación triple a cargo del
director de Cultura, Hugo Achugar, del ministro del ramo, Ricardo Ehrlich, que
le obsequió una pequeña escultura de Octavio Podestá, y de la presidenta de la
Cámara del Libro, Alicia Guglielmo, que le entregó una "medalla de legionario".
El argentino Domínguez eligió abrir con una pregunta sobre Borges, en el
entendido de que su compatriota le habría hecho ver a Pamuk la cultura y la
mente islámica de una manera distinta. Pamuk recordó las reflexiones de Borges
sobre la ausencia de camellos en el Corán y la asoció a la opinión de Maupassant
sobre la conveniencia de observar París desde la Torre Eiffel como forma de
evitar la contemplación de la torre.
"Nos estaban hablando de evitar los clichés. 'La mente islámica' es una
generalización demasiado grande, se trata de distinciones abstractas. En
Estambul no se piensa sobre la mente occidental o la mente oriental. Todos somos
individuos y la literatura se refiere a las individualidades. Es muy difícil
hacer referencia a una religión en una frase, pero lo intentaré. Todas las
culturas orientales tienen problemas para reconciliarse con la modernidad. Todo
el mundo quiere modernidad y a la vez conservar sus tradiciones. Lo vi en Corea,
Japón, Escandinavia, Canadá: todos aprecian su propia cultura y no la quieren
perder. El deseo global es abrazar la modernidad y conservar las tradiciones,
pero es difícil y aun contradictorio. Ser moderno es en parte dejar atrás el
pasado, y abrazar el pasado es rechazar la modernidad. Pero no son
contradicciones insalvables, se puede encontrar armonía. La cultura turca es
parte del mundo islámico, pero desde hace 200 años pertenece también a la
modernidad. Pero no generalicemos: no todos los turcos quieren ser europeos, ni
es una división en mitades. Este tipo de enfrentamiento existe, pero se da a
nivel de corazones, en cada persona. Tampoco se trata de que haya buenos y
malos."
Domínguez insistió con Borges y Pamuk aclaró: "Borges no cambió mi percepción
del mundo islámico, pero sí me enseñó sobre metafísica literaria. Borges me hizo
ver las obras clásicas islámicas desde un punto de vista más literario que
religioso. Usé esas relecturas en mis novelas El libro negro y Mi nombre es
Rojo".
Luego Domínguez citó a la escritora estadounidense Flannery O'Connor y sus
consideraciones sobre el aporte del cristianismo al arte de la narración. Sobre
el aporte del islam, Pamuk dijo: "Mi religión es la literatura. Los dioses están
en la mezquita. Respeto los templos, pero mis problemas son los del individuos.
Trato de identificarme con la gente que me rodea. Al principio uno lo hace con
los que más se le asemejan, pero luego ese círculo se amplía y uno se identifica
con todo el mundo, con gente que no es común. El arte de la novela está basado
en un fuerte talento humano: podemos sentir el dolor de otros en nuestro
corazón. Sentimos la ira, la frustración, la amargura de otros. A través de la
imaginacion podemos tratar de entender lo que sienten o sufren otros. Esta es la
tarea del novelista. Para hacer eso no se precisan opiniones políticas demasiado
fuertes. Debido a la fama que adquirí tuve problemas políticos, pero mi
imaginación no es esencialmente política. Mi política viene del arte de la
novela. Bertolt Brecht dijo que si te preguntan por tu opinión política no
muestres tu carné, sino tus libros. El novelista muestra su compromiso no a
través del partido sino de su obra. El que puede idenficarse con una persona
distinta de uno en un libro -por ejemplo, si yo escribo desde el punto de vista
de una mujer en primera persona- está siendo político. O el que trata de
identificarse con alguien que no tuvo tanta suerte como uno".
En 2007 el gobierno turco le inició un juicio a Pamuk por afirmar que su estado
había asesinado a un millón de armenios y a 30.000 kurdos. "Puede ser que
escriba para entretenerme, pero siempre tengo problemas políticos. Tener
ambiciones políticas es respetable, pero la generación de escritores turcos
anterior a la mía desperdició su talento en la política. Nunca me consideré un
escritor político y siempre me parece importante distinguir entre lo político y
lo estético. Escribo mis libros porque me gusta leer buenas novelas y me
pregunto si puedo hacerlo. Mi política viene de mi sentido como ciudadano que
siente obligación de hablar de ciertos temas. No estoy contento con la fama
política que me confirió el gobieron turco al hacerme blanco de algunas causas.
Buenos amigos de juventud se metieron en política y fueron torturados, presos.
Yo estaba en casa escribiendo. Quiero dejarlo claro. En Latinoamérica los que
fueron presos y torturados ahora son presidentes; es un gran avance".
Sin embargo, en una de sus novelas, Nieve, Pamuk se acerca bastante a la
reflexión política directa: "Convertí una ciudad del noreste en un microcosmos
de Turquía para todos los problemas del país: islamismo, fundamentalismo,
secularismo, presencia del ejército, nacionalismo. Pero para mí una novela no es
propaganda, sino descripción de la realidad humana. Nieve puede ser política,
pero en el fondo quiere reflejar el espíritu del país. Me llamo Rojo ocurre en
1591. Allí discutí los problemas de la influencia occidental en una cultura no
occidental a través de la pintura. El arte del retrato surgió en el Renacimiento
y rápidamente se expandió al resto del mundo. Hoy, por ejemplo, la forma
literaria global es la novela y se discute mucho. Pero no discutimos que la
pintura del Renacimiento es el arte global. Quería discutir las consecuencias de
estos cambios culturales".
Desde el público se le preguntó si, tal como había dicho Camus, el Nobel aleja
al escritor de la gente. Pamuk contestó enojado: "El premio ayudó a Camus; lo sé
porque Gallimard lo publicaba a él y me publica a mí. Es su mayor bestseller a
largo plazo. Me hacen preguntas esperando que hable mal del Nobel, pero no es
así: es una muy buena cosa".
Sobre su método de escritura, el turco cree ser más disciplinado que otros
colegas: "Para mí una novela es una maratón. Escribo 160, 200 páginas por año.
Cada 1º de enero digo que voy a llegar a las 250, pero siempre termino en el
promedio. Supongo que eso refleja mi carácter, pero trabajo muchísimo. Las ideas
para una novela aparecen fácil, a cualquiera se le ocurren; lo difícil es
seguirlas y ejecutarlas disciplinadamente. Podemos comparar una novela con un
árbol de 10.000 hojas. El lector ingenuo puede creer que el escritor se imagina
estas hojas de golpe. En realidad, hay que imaginarse hoja por hoja durante
cuatro años. Pero para hacerlo hay que tener el tronco y las ramas. Luego las
ramas ayudan a crear las hojas y éstas a la rama. Tomo notas por mucho tiempo
luego de que aparece una idea. Si la idea me gusta, me apasiona, ya tengo un
montón de hojas escritas desde antes. Lo siguiente es armar una historia, una
trama, y dividirla en capítulos. Y ahí empiezo una a una con las hojas. Así
puedo ir capítulo a capítulo. Lo vengo haciendo durante los últimos 38 años.
Escribir novelas es hermoso, inténtelo. No entren en pánico", aconsejó.
PAMUK: "SIEMPRE ESTUVO DE MODA QUEJARSE
DEL DOLOR"
Luis Roux (El Observador)
El escritor turco Orhan Pamuk es admirado tanto por sus novelas como por su
postura a favor de las libertades y los derechos humanos y se lo ve como un
puente entre la cultura oriental y la occidental.
Orhan Pamuk está convencido de que las novelas son esenciales para entender la
vida, más que cualquier otro texto teórico o literario y que, si bien cree en
Dios, su religión es la literatura. El premio Nobel de Literatura de 2006 ha
sido elogiado por la valentía con que habló de temas tabú en su Turquía natal,
como el genocidio de los armenios. Pero no se siente valiente sino que sostiene
que a veces no puede mantener la boca cerrada.
Pamuk estuvo en Montevideo en medio de una gira por América Latina y conversó
con El Observador sobre la literatura, la política, la felicidad, el dolor y
otros temas de actualidad.
—Jorge Luis Borges dijo que las opiniones son lo más efímero que tiene un autor
y que no deberían interferir en su obra. ¿Está de acuerdo?
—Sí. Pero por otro lado, las opiniones, si bien no son, no deben ser, una parte
importante del trabajo del autor, sí son una parte importante del espíritu del
autor.
—¿Qué lugar deberían ocupar en una novela?
—Una novela no debería ser una excusa para hacer propaganda política. No escribo
novelas para hacer comentarios políticos. Tengo ideas políticas pero trato de
olvidarlas cuando escribo e identificarme con la visión del mundo que tienen mis
personajes. Las novelas son estructuras polifónicas, en las cuales todas las
voces deberían estar representadas. Las ideas políticas que puede contener una
novela no vienen del partido político al que perteneza el autor sino de su deseo
de identificarse con las personas que no son como él. Cuando escribo una novela
como Nieve, me identifico con la visión de los políticos islamistas, como si
creyera en esa visión, para representarlo de manera realista y precisa. Eso no
quiere decir que yo sea un político islamista. Tengo mis serias críticas sobre
ellos.
—¿Cómo vive la responsabilidad de ser un autor famoso?
—La responsabilidad es problemática. Yo soy un autor conocido internacionalmente
y todo el mundo me pregunta sobre Turquía y la política, y el Este y el Oeste.
Es una responsabilidad que acepto pero estoy igualmente preocupado por el hecho
de que toda esta seriedad y responsabilidad pueda matar al niño en mí, que es el
que quiere escribir novelas, el que quiere jugar con las palabras, el que es
creativo.
—¿Cómo está ese niño? ¿Es saludable? ¿Es feliz?
—Está vivo. Estoy escribiendo. Pero hay que cuidarlo, dejar que disfrute de su
imaginación. No preocuparse por las consecuencias políticas o sociales de lo que
este niño quiera hacer. Quiere estar solo en un cuarto y jugar con la lapicera y
el papel y escribir distintas cosas. El Premio Nobel me hizo ser aun más
ambicioso. Tengo más lectores. Debo dirigirme a ellos y me gusta hacerlo.
—¿Qué más cambió con el Premio Nobel?
—Mucho, pero nada de lo que deba quejarme. He conocido a muchos ganadores del
Nobel que se quejan de que el teléfono suena demasiado y cosas así. Están
contentos pero posan como si estuvieran contrariados. Siempre se puede apagar el
teléfono. Me trajo una responsabilidad extra pero la acepto. Y también me trajo
muchos más lectores.
—¿Disfruta de la fama?
—Yo no lo planeé. Tiene un lado disfrutable y hace la vida más fácil pero
también tiene sus problemas. Vivo con guardaespaldas. Todos los ojos están en mí
y hay que tener cuidado.
—¿Alguna vez ha pensado en dejar de escribir?
—No. Es una gran alegría, es un don de Dios, que se me concedió de por vida. Lo
amo. No tengo quejas. Me considero una persona muy afortunada, porque he podido
cumplir mi sueño de ser un escritor, de que esa sea mi profesión. Tengo muchos
amigos que en su juventud también querían ser escritores pero no fueron tan
afortunados como yo.
—¿Y qué hay del dolor?
—¿Dolor?
—Sí, dolor.
—Bueno, siempre estuvo de moda quejarse del dolor: “Estoy sufriendo por ustedes,
por favor lean mis libros”. Pero yo no. Quiero decir: requiere disciplina y
trabajo arduo. Hay que dejarse llevar y a la vez ser muy consciente. No hay
belleza sin esfuerzo y yo quiero que mis novelas estén bellamente creadas. Sé
que reescribir, cambiar, editar, son tareas que a veces son dolorosas pero
siempre producen resultados que me hacen feliz.
—¿Escribe siempre?
—Siempre. Y me gusta. Me gusta escribir diarios, notas, cosas chicas, y ensayos,
además de las novelas, claro.
—Entonces usted es feliz.
—Sí, soy feliz y no me avergüenzo de mi felicidad.
—Usted ha debido enfrentar graves acusaciones por sus dichos. ¿Se siente una
persona valiente?
—No me veo así. Si alguien me lo dice, aunque me halaga, sé que no es verdad. Lo
que pasa es que a veces no me puedo callar la boca, pero no soy una persona
políticamente motivada. Esencialmente, mi única motivación es escribir buenos
libros. Pero a causa de mi fama internacional, la política me toca de forma
inevitable. Y tengo que ser digno y defender mi derecho de expresión. No hay
nada más que eso.
—¿Ha leído a los escritores latinoamericanos?
—Sí, he sido influido por ellos. Me gustan Borges y García Márquez.
—¿Vargas Llosa?
—También.
—¿Onetti?
—Sí, también. Uno de sus libros está publicado en Turquía.
—En su obra ha jugado a menudo con la intertextualidad.
—Mi nombre es rojo es un buen ejemplo de intertextualidad, porque es una
combinación de alegorías místicas y cultura clásica islamita sufí, combinadas
con la novela europea moderna. Creo que aparece algo nuevo cuando se juntan
cosas distintas que se supone que no congenian. Me gusta eso.
—Fue acusado de plagio por usar esa técnica.
—Sí, he tenido problemas. Pero no me gusta revisar los problemas del pasado.
Estoy vivo y saludable y muy ocupado con mis novelas.
—¿Cree en Dios?
—Creo en Dios, pero soy secular. La religión no tiene un gran espacio en mi
vida. Mi religión es la literatura.
—¿Es optimista?
—Debería ser optimista, porque escribo libros y espero comunicarme con los
demás, con gente que lee libros para entender el mundo. Parte de escribir un
libro es un inmenso optimismo sobre la humanidad. Montaigne entendió una cosa:
todos los seres humanos son más o menos parecidos. Si escribo sobre mí mismo,
otros lo entenderán. Eso es optimismo. La literatura está basada en ese tipo de
optimismo: que la comunicación entre seres humanos es posible y que hay un
significado en escribir; que tiene sentido escribir sobre el mundo. Que ayuda,
que lo necesitamos.
MONTEVIDEO/URUGUAY/16.12.11/COMCOSUR AL DÍA
“La amnesia histórica es un fenómeno peligroso, no sólo porque socava la integridad moral e intelectual, sino también porque echa los cimientos para crímenes por venir.” Noam Chomsky
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