Comcosur al día 

 

Notas

1) JULIO CASTRO: LAS HUELLAS DEL PACTO

Caso Julio Castro: Expedientes judiciales evidencian pistas falsas de militares
Samuel Blixen (Brecha)

El cúmulo de mentiras y pistas falsas que distribuyeron algunos militares para prolongar su impunidad se vuelve ahora en un arma contra ellos mismos si, como se promete, la orden es desenmascarar a los homicidas.

¿Medio vacío o medio lleno?
Ante la confirmación de la manera en que fue asesinado el educador y periodista Julio Castro, la determinación del comandante del Ejército, Pedro Aguerre, de revocar –"si ha existido o existiera"– un pacto de silencio –"del que no tengo conocimiento"– para encubrir delitos dentro de la fuerza, es un ejemplo acabado de ese deporte nacional que es la ambigüedad.

Puesto que en la misma declaración Aguerre fue enfático en que "el Ejército no aceptará, tolerará, ni encubrirá a homicidas o delincuentes en sus filas", esa pueril aclaración sobre el desconocimiento de la omertà militar debe interpretarse como una concesión a los comandantes que lo precedieron y que, ni por asomo, llegaron a los niveles de condena y de compromiso para enfrentar a "la horda o algo similar" que campeó durante el terrorismo de Estado.

Es de estrategia elemental no abrir múltiples frentes de combate, de modo que, más allá de la ambigüedad, es de suponer que el acento principal de la declaración está en el rechazo frontal al "encubrimiento de homicidas", y de ahí que, algunos –entre ellos el ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro– tienen la convicción de que, formalmente, el Ejército brindará nueva información que permita avanzar en la búsqueda de la verdad sobre qué pasó con las víctimas, y en el castigo a la "horda".

A menos que exista una disposición superior que ordene lo contrario, el Comando del Ejército podría empezar por buscar y entregar los archivos, parciales o totales, de los servicios de inteligencia, cuyos contenidos siguen vedados para los jueces y fiscales y sin embargo son utilizados en su página web por connotados inquilinos del penal de Domingo Arena; la imposibilidad de ubicar los documentos relevantes sobre las operaciones que culminaron con la desaparición y asesinato de unos 200 prisioneros de la dictadura es una forma de ese encubrimiento que Aguerre anuncia que combatirá.

El Comando podría tomar nota de las múltiples referencias en expedientes de la justicia penal al pacto de silencio, no para confirmar algo que se cae de maduro, sino para seguir la cadena del encubrimiento, que aporta pistas sobre el papel de los cómplices.

Un ejemplo acabado de ese encubrimiento lo brindó, en 2007, el general retirado Mario Aguerrondo (quien, incidentalmente, en 1993, siendo jefe del Servicio de Información de Defensa, encubrió a los asesinos del agente de la dictadura chilena Eugenio Berríos) cuando compareció ante el juez que indagaba la desaparición de prisioneros extraditados clandestinamente desde Buenos Aires en el llamado "segundo vuelo". Aguerrondo había sido el jefe del Batallón 13 de Infantería, en cuyos predios funcionó El Infierno o 300 Carlos, un centro clandestino de detención que utilizaba las instalaciones del Servicio de Materiales y Armamento.

Aunque por El Infierno pasaron cientos de detenidos, y muchos de ellos desaparecieron –como la maestra Elena Quinteros–, el entonces coronel Aguerrondo dijo ante el juez "que no sabe en qué período de tiempo estuvo operativo el 300 Carlos" en el Servicio de Material y Armamento, "porque un día aparecieron y así se fueron. Toda esa gente que había ahí, evidentemente era de algún servicio especializado", pero su ignorancia y recato eran muy profundos. Contó que en 1975 el comandante en jefe Julio César Vadora (convenientemente fallecido) "me dijo que iba a haber una operación de inteligencia, que yo no apoyara ni interviniera de manera alguna y que no iban a ir por el frente (...) se retiró un puesto de vigilancia, de los tres que había se retiró el del fondo (...) pensé que era algo muy grave, probablemente matar a alguno, pero no pensé mucho", afirmó en el juzgado, como si ese "no pensar mucho" atenuara su responsabilidad.

A diferencia de Aguerrondo, a quien el pienso le permitió admitir que en el Servicio de Material y Armamento funcionó un centro clandestino de detención, el jefe del sma, Lautaro May, apenas admitió que en el predio hubo un galpón que "por orden del comandante Vadora, fue desafectado del servicio del cuartel". Pero sostuvo que estaba permanentemente cerrado, que allí no iba nadie, y negó que se introdujeran en el terreno efectivos de inteligencia, ni prisioneros. El segundo jefe, Hugo Bértola, confirmó los dichos de May y agregó que "nunca vio a nadie, nunca tuvo indicios de que hubiera gente dentro"; ninguno de ellos llegó a escuchar, claro, los insultos que la maestra Elena Quinteros profería, en medio del dolor, a sus torturadores y que eran registrados por todos los que permanecían encapuchados en el galpón.

El encubrimiento impidió a la justicia determinar si la veintena larga de prisioneros que trajeron de Buenos Aires en el segundo vuelo (todos desaparecidos) fueron llevados al Batallón 13 o al Batallón 14. Según Gilberto Vázquez, el mediático torturador y asesino recluido en Domingo Arena, "en 1974 o 75 se dio la orden de que no podía aparecer ningún muerto, a mí me la dio el director del servicio (Amaury) Prantl, pero venía del comandante en jefe del Ejército, Vadora, era una orden verbal. Era por razones económicas del país, había una crisis económica y había que dar una sensación de estabilidad y tranquilidad". Ante una pregunta de los magistrados, contestó que "los enterramientos clandestinos se hacían en el marco de la orden de hacer desaparecer a todos los muertos".

Los miembros de la Comisión para la Paz abogados Carlos Ramela y Gonzalo Fernández se inclinaron por acepar la versión aportada por militares a los que entrevistaron en reserva, quienes afirmaban que los prisioneros del segundo vuelo fueron llevados directamente al Batallón 14, pero los jueces dejaron constancia de que todos los elementos sugieren que pasaron primero por El Infierno. En el expediente dejaron constancia de que "no pudo saberse, sin embargo, quienes eran esos informantes, fue imposible ahondar judicialmente sobre los puntos más importantes a esclarecer y el paradero de los posibles restos no tuvo respuesta válida".
Una posible vía de información eran los pilotos que condujeron los aviones. El brigadier general Enrique Bonelli admitió haber sido el copiloto del avión C 47 que efectuó un traslado el 24 de julio de 1976, conocido como el primer vuelo. Pero no recuerda quién le dio la orden verbal (fue "un superior que no recuerda").

Tampoco recuerda quiénes integraban la tripulación, "él era el copiloto pero no reveló quiénes eran el piloto principal y el ingeniero de vuelo", consigna el expediente. Bonelli, siendo comandante de la Fuerza Aérea, realizó una investigación sobre el segundo vuelo. Ante los magistrados afirmó que "fue un vuelo nocturno".

No proporcionó los nombres de los tripulantes aduciendo que, "siguiendo el tenor de lo dispuesto por el Poder Ejecutivo en cuanto a continuar las actuaciones de la Comisión para la Paz, y lo expresamente dispuesto en su artículo 3 del decreto que la formó, orientó la investigación, no a conocer quiénes habían realizado el vuelo, sino a conocer si efectivamente éstos se habían llevado a cabo. Desconoce cuál fue el destino final de estas personas". La misma amnesia exhibieron otros oficiales pilotos: Walter Pintos, Mario Muñoz y José Pedro Malaquin (presunta tripulación del vuelo del 5 de octubre). Bonelli tuvo un desliz ante los magistrados; dijo no saber los nombres de los pilotos de los dos vuelos, pero afirmó que ninguno de la tripulación estuvo en ambos traslados.

En el expediente relativo a los traslados clandestinos se afirma que "el propósito de los autores de los ilícitos es ocultar o destruir las pruebas sobre la desaparición para mantener el crimen en la impunidad. Ese pacto de silencio se prolonga al presente". Y agregan los magistrados: "No sólo de silencio sino de construcción de pistas falsas, de estrategias urdidas para desviar la dirección de la indagatoria sobre el paradero de las víctimas".

Pasos en falso.
El general Carlos Díaz podría aportar elementos, en caso de que el Ejército se ponga, efectivamente, a extirpar la complicidad con los homicidas. Díaz fue quien recabó la información que supuestamente indicaba el lugar exacto donde había sido enterrada María Claudia García de Gelman, y quien señaló el "árbol cortado" en el cuartel de Toledo, que supuestamente era la referencia del enterramiento. El general Ángel Bertolotti, confiando en la información recabada con criterios reservados, comunicó la novedad al presidente Tabaré Vázquez, y éste anunció el lugar exacto donde, "en un 99 por ciento", estaban los restos de María Claudia. Aún se sigue esa búsqueda que, imprevistamente, permitió rescatar los restos de Julio Castro.

Ni Bertolotti, ni Díaz, ni el general Pedro Barneix, revelaron quién o quiénes dieron las pistas falsas, los "sitios de interés" que impusieron recorridas extenuantes de autoridades judiciales, an­tropólogos y familiares por senderos de un monte que, después se supo, era donde se realizaban entrenamientos. El general Raúl Gloodotfsky, que oficiaba de maestro de ceremonias en el Batallón 14, nunca llegó a explicar quién le sugirió que mostrara simples trincheras como si fueran fosas de enterramientos, y a identificar como alteraciones del terreno de supuestas exhumaciones lo que eran pozos de tiradores. Los cuatro generales mencionados podrán aportar importantes insumos a la tarea de depurar al Ejército de "la horda".

Las informaciones falsas y las falsas pistas fueron aceptadas como válidas por la Comisión para la Paz, en la medida en que, salvo algunos contados casos, se incorporaban tales versiones en el informe final. Así ocurrió en el anexo referido a Julio Castro, donde se consignó que sus restos habían sido exhumados, incinerados y arrojados al mar. La misma versión se incluye en el anexo de Elena Quinteros y se detalla el mismo procedimiento –que Ramela confirmó en el juzgado, en función del "testimonio de múltiples fuentes militares y policiales" que "reconocieron expresamente haber participado en ese operativo".

Por su parte, Gonzalo Fernández declaró ante el juez: "Cuando se inaugura el Batallón número 14 con sede en Toledo, aproximadamente del 73 en adelante o principios del 74, se nos informó que todas las personas muertas en dependencias militares, cualesquiera fueren éstas, fueron sepultadas en el predio del 14 lindero o lindante con la ruta que lo atraviesa y que los militares identificaban con mordacidad como 'Arlington', en alusión al conocido cementerio militar estadounidense". Agregó: "Yo creo que quienes permanecían sepultados en el 14 fueron removidos sus restos en el marco de la llamada Operación Zanahoria en el año 1984". Los que Fernández señaló en noviembre de 2003 como "indicios objetivos y bastante significativos, a mi modesto entender, de que ella se realizó", aludiendo a la llamada Operación Zanahoria, no encuentran, según los magistrados, "sustento en la información obtenida".

El obrero de la construcción Horacio Gelós Bonilla fue torturado en el Batallón de Ingenieros de Laguna del Sauce y, según lo informado por Fernández, su tumba, abierta, fue encontrada por unos particulares en un predio cercano al aeropuerto de esa localidad, confirmando la versión de militares de que los restos fueron desenterrados, incinerados y arrojados al mar. Sin embargo el equipo de arqueólogos descartó esa información. Fernández también anunció "la desaparición (sic) de la tumba de Gomensoro Josman en el Cementerio de Paso de los Toros y la ubicación de una nueva sepultura de un niño exactamente en el mismo lugar".

El expediente afirma que "esos datos tampoco son ciertos. La tumba de Gomensoro Josman no había sido nunca excavada entonces. Su cráneo fue hallado en poder de un médico que había practicado la autopsia en la época de la aparición del cuerpo. El antropólogo Horacio Solla excavó después en el lugar por orden del señor juez de Paso de los Toros, se localizaron restos óseos (pero no de un niño), que están depositados en el Instituto Técnico Forense".

La contradicción entre el informe final de la Comisión para la Paz y la realidad que dejó al descubierto el hallazgo de los restos de Julio Castro, promovió una intensa controversia entre los que respaldan la actuación de la Comisión y quienes afirman que el informe avaló flagrantes mentiras de militares. Ramela, quien recientemente denunció "canalladas" de quienes lo fustigan, resultó en última instancia extremadamente crédulo con sus informantes militares. Lo importante es que los equipos que investigan el destino final de los desaparecidos están recabando informaciones que, muy probablemente, permitan avanzar; será anecdótico si esas informaciones desmienten a los informantes de Ramela y Gonzalo Fernández. Y quizás, si los militares cumplen la orden de su comandante en jefe, el flujo de información podrá acelerarse, siempre y cuando no se reincida en la información falsa.

Disculpas y demoras
El secretario de la Presidencia, Alberto Breccia, anunció ayer, en una conferencia de prensa de la que participaron además los ministros de Educación, Ricardo Ehrlich; de Interior, Eduardo Bonomi, y de Relaciones Exteriores, Luis Almagro, la postergación para marzo de 2012 del acto público de disculpas del Estado uruguayo a la familia del poeta Juan Gelman ordenado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (cidh) en su sentencia dada a conocer en mayo pasado. En la misma rueda de prensa el gobierno hizo un balance de las medidas adoptadas en el área de los derechos humanos.

"Se ha dispuesto todo lo necesario y hemos entablado contactos permanentes con Macarena Gelman a los efectos de coordinar los detalles públicos de reconocimiento de responsabilidad por parte del Estado sobre los hechos de la dictadura", dijo Breccia. A su vez, afirmó que "está en vías de realizarse" la indemnización ordenada por la Corte como compensación del daño causado a Macarena Gelman. Sobre el final, Almagro dijo que el procedimiento de extradición del ex marino Jorge Tróccoli, requerido por la justicia de nuestro país, continúa, aunque por el momento "no hay una decisión final sobre ese tema".

MONTEVIDEO/URUGUAY/16.12.11/COMCOSUR AL DÍA
 



2) IMÁGENES QUE PRUEBAN LOS VUELOS DE LA MUERTE
Alejandra Dandan (Página/12)

LA CIDH ENTREGARA HOY AL JUEZ TORRES, PARA INCORPORAR A LA MEGACAUSA ESMA, PARTE DE SUS LEGAJOS DESCLASIFICADOS

El expediente que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos hace público por primera vez incluye más de 130 imágenes e informes de las fuerzas de Uruguay sobre el hallazgo de cuerpos arrastrados por el mar durante la dictadura.

El informe es un texto mecanografiado, fechado el 22 de abril de 1976. Alguien, que podría haber sido un perito, describe las referencias del hallazgo de un cuerpo de sexo femenino, cutis blanco, cabello negro, estatura 1,60 metro; complexión mediana; de unos treinta años y con un tiempo de muerte aproximado de entre 20 y 25 días. El cuerpo apareció, según la misma referencia, en la Laguna de Rocha, de Uruguay, comunicada con el mar. Físicamente “presentaba indicios externos de violencia: signos de violación, probablemente con objetos punzantes; fracturas múltiples y el codo izquierdo destrozado; múltiples fracturas en ambas piernas con indicios de haber sido atadas; enorme cantidad de hematomas diseminados por todo el cuerpo; destrozo total del cráneo y del macizo oseofacial”. No encontró el perito “ningún posible elemento identificatorio”: “El cuerpo fue extraído desnudo de las aguas y las huellas dactilares obtenidas no arrojaron respuestas positivas”.

El informe conservado hasta ahora entre los archivos de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ve la luz por primera vez en 32 años. Es parte de un legajo con más de 130 imágenes y partes de la Prefectura y el servicio de inteligencia uruguayos sobre el hallazgo de cuerpos arrastrados por las corrientes marinas hasta las costas de ese territorio, durante los años de la dictadura argentina. Los informes más viejos datan de 1975. Los indicios permiten inferir que serían desaparecidos argentinos. Entre los papeles, un mapa muestra los ciclos de las corrientes y ubica las costas de Buenos Aires como punto de partida. Los documentos son para la Justicia una de las pruebas más claras de la existencia de los vuelos de la muerte: las imágenes muestran los cuerpos atados con ligaduras en las manos y las piernas, sogas armadas con tiras de persianas y marcas de torturas. Los documentos llegaron al país en manos del secretario ejecutivo de la CIDH, el argentino Santiago Cantón, que hoy los entregará en nombre de la Comisión al juez Sergio Torres, encargado de la megacausa ESMA.

Como informó Página/12, para la CIDH la entrega de los documentos representa un cambio de paradigma en su funcionamiento porque es la primera vez que abre sus archivos confidenciales para un proceso de justicia. El valor de los documentos todavía es materia de análisis, pero el juzgado los considera clave no sólo por los vuelos sino porque podrían habilitar una solicitud para que el Estado uruguayo desclasifique todos los documentos relacionados con el hallazgo de cuerpos en la misma época.

La carpeta de documentos tiene solapas de cartulina, todavía contiene los archivos originales, organizados aparentemente por personas, con más de una imagen en cada caso. Las imágenes son impactantes porque, además del estado de los cuerpos, intentan mostrar algunas de las características de los procesos a los que fueron sometidos. En una se ven marcas que parecen ser rastros de la picana en las piernas de una mujer, cuyos dedos están pintados con esmalte de uñas. En otras, hay cables, sogas y trozos de sogas de persianas sujetando las manos de las víctimas, que para el juzgado podrían ser pruebas del modo en que eran “trasladados” los desaparecidos durante los vuelos de la muerte. “Las imágenes están diciendo que esas personas eran tiradas con ligaduras, muestran cómo los sacaban, tienen el valor de tener además datos de los antecedentes o los pasos previos porque muestran que esos cuerpos están marcados con picana, que fueron entonces arrojados al mar en determinadas condiciones”, dicen en el juzgado.

La primera prueba categórica sobre la existencia de los vuelos apareció en 2005 con la identificación de tres cuerpos de Madres de Plaza de Mayo, entre ellos el de Azucena Villaflor, enterrados como NN en el cementerio de General Lavalle. Según el informe del fiscal Eduardo Taiano y el trabajo del Equipo de Antropología Forense (EAAF), los cuerpos presentaban “múltiples traumatismos originados por el choque contra una superficie dura y las fracturas típicas que presentan los huesos largos (eran) compatibles con las producidas por haberse arrojado el cuerpo al mar en los vuelos de la muerte, previa inyección del sedante Pentotal”.

La carpeta
El origen de la carpeta 37 con los archivos de la CIDH todavía es un misterio. Incluso para Cantón. En una de las solapas, de todos modos, se lee “Argentina observation in loco”. Es decir, el archivo corresponde a los documentos que la CIDH habría tomado durante su visita a la Argentina entre el 6 y el 20 de septiembre de 1979. Uno de los problemas para precisar su procedencia es que le falta información de contexto, como la que poseen otros documentos acumulados en esa visita. “Esto estaba en una carpeta guardada hace treinta años –dice Cantón–. Si uno va a ver el archivo tiene que suponer que se entregó durante la visita de la comisión, pero, si fue así o no, no se puede saber. Se pudo haber archivado mal o pudo haber sido información relevante para la visita y se entregó después, pero todo eso lo desconocemos. Son 130 fotos en total. Y es de suponer que están tomadas por un perito. No son fotos de un turista. Lo hizo la Prefectura uruguaya y la policía, se nota con el correr de las hojas que al comienzo lo hicieron con mucha más inocencia y después, cuando se dan cuenta, parecen haber cambiado de fórmula.”

Con el paso del tiempo, hoy puede entenderse que esa documentación que ahora se judicializa por primera vez no contiene las únicas imágenes o los únicos informes que se conocieron de los aparecidos argentinos en la costa uruguaya. El mismo Cantón quiso dejar a salvo ese punto. Porque ni para la CIDH ni para el juzgado importa mucho hoy cuánta difusión hayan tenido estas imágenes en otros espacios, sino que estaban archivadas donde estaban archivadas y que por primera vez una causa que investiga los vuelos de la muerte las incorpora como prueba.

Las fotos, al parecer, tuvieron su propia historia fuera de esos archivos. Es posible pensar que copias de ese juego u otras distintas hayan sido las imágenes que capturó un ex marino uruguayo, Daniel Rey Piuma, que desertó de la fuerza, pidió refugio en Brasil y difundió las imágenes a través de una organización civil a comienzos de los ’80 y luego con un libro, Un marino acusa. Publicado en 1988, el libro no muestra las fotos de los cuerpos por su truculencia, pero reseña informes que coinciden con las que estaban en la CIDH.

Otra pista de la circulación de esas fotos la tiene el Equipo Argentino de Antropología Forense. Los antropólogos que trabajan en la identificación de cuerpos hallados en cementerios de Uruguay cuentan con informes que reflejan los datos existentes en la Justicia uruguaya. Entre esos informes, tienen datos del hallazgo de tres cuerpos el 22 de abril de 1976, como también los hay en el legajo de la CIDH. Y hace años trabajaron en la identificación de otro cuerpo que parece coincidir con otro registrado en el legajo de la CIDH, porque menciona la marca de un tatuaje: “FA”. Para el EAAF, aquel cuerpo podría ser el de Floreal Avellaneda, porque ellos mismos hicieron la identificación antes del juicio realizado en San Martín y, entre otros datos, trabajaron con un tatuaje marcado con esas misma letras.

“Yo no sé si estas fotos han sido o no han sido publicadas alguna vez, pero, sin perjuicio de eso, el valor que tienen hoy por hoy es el valor judicial –dice Cantón–. Porque el juez no las tiene y todas estas cosas le permiten, creo yo probar la existencia de un plan sistemático: indican que los ataban y los tiraban y eso hasta ahora no está probado judicialmente. Todo el mundo sabe que existían los vuelos de la muerte, pero no existe una prueba judicial.”

Los datos
El legajo tiene tres grandes grupos de documentos: informes mecanografiados de tipo pericial, fotos y mapas. Los informes relevan características físicas de las personas al momento de ser encontradas y entre los datos arriesgan una hipótesis sobre el presunto momento de la muerte. La indicación de que la persona podría haber muerto 25 o 30 días antes, por ejemplo, puede ser un indicador para pensar el momento de los “traslados”. También hay descripciones de marcas de pantalones, en ocasiones ropa que sólo se fabricaba en Argentina.

Otro de los informes a los que accedió Página/12, del 22 de abril de 1976, describe a una persona de la que no pudieron establecer el tipo de cutis con exactitud: “posiblemente fuera de raza blanca o amarilla”. De sexo masculino, de entre 30 y 40 años, con cabello “imposible de determinar”, una complexión mediana y un tiempo de muerte estimado entre 25 y 30 días. Los datos son un indicador, por ejemplo, de una de las razones por las que en algún momento los uruguayos creyeron en la hipótesis de que los cuerpos que aparecían en las costas pertenecían a las víctimas del naufragio de un barco asiático. Si bien es posible que los peritos hubiesen puesto “raza blanca o amarilla” porque los rasgos de las personas aparecían alterados por la hinchazón, algún dato de los legajos parece señalar que la versión fue difundida por los militares o la policía uruguaya en el marco de una campaña de desinformación, especulan en la CIDH. Una hipótesis que a los antropólogos del EAAF no les cierra, porque consideran posible la confusión.

Además de las imágenes, hay mapas. Uno señala con referencias las zonas con cuerpos encontrados (Montevideo y Colonia) y las zonas en las que se encontraron restos humanos (entre Carmelo y Colonia, Colonia y Montevideo, y La Paloma y Castillos). Otro mapa es de corrientes marítimas y señala a Buenos Aires como la zona donde fueron arrojados los cuerpos.

65 CAJAS CON ARCHIVOS
Santiago Cantón, secretario ejecutivo de la CIDH, es una de las personas que promovieron que ese organismo de la OEA abriera los archivos confidenciales recogidos para el histórico informe prohibido de 1980. El acceso a documentos para las causas argentinas empezó a concretarse el mes pasado, durante una visita a la sede de Washington del juez Sergio Torres, quien fue a buscar documentos para la megacausa ESMA. Torres encontró 65 cajas de archivos y copió una selección, pero cuando se topó con imágenes que podrían probar los vuelos de la muerte pidió a la CIDH el material original. Eso es lo que hoy aportará Cantón.

–¿Por qué este legajo demoró tanto en conocerse?
–Para los organismos de este tipo, las denuncias son confidenciales por motivos obvios y no hay un mecanismo para hacer pública esa información. Esto fue parte de la discusión que tuvimos para ver de qué manera entregar esta información a ciertas causas judiciales.

–¿Hay más información?
–Creo que no hay más datos, pero no sabemos porque están guardados como se archivaban hace años. No hay nadie además en la comisión de aquella época. Tendremos que ir sabiéndolo con el tiempo.

MONTEVIDEO/URUGUAY/16.12.11/COMCOSUR AL DÍA
 



3) ARMADA: COMANDANTE CARAMÉS INDAGADO POR CHANCHULLOS

Armada: Caramés va hoy al juzgado
Declarará como indagado ante la jueza Graciela Gatti
(El País)

El comandante de la Armada, Alberto Caramés, comparecerá hoy ante la jueza especializada en crimen organizado Graciela Gatti y la fiscal Mónica Ferrero, en el marco de una serie de investigaciones que buscan aclarar varios manejos irregulares de fondos de la fuerza de mar. Caramés, que deberá presentarse esta tarde en el juzgado acompañado por un abogado, será interrogado sobre varias compras irregulares de la fuerza. Hoy también declarará el excomandante naval Juan Fernández Maggio, procesado con prisión en agosto de 2010 por su responsabilidad (junto a otros dos oficiales) en compras simuladas por un total de US$ 600 mil.

En los últimos días la jueza Gatti y la fiscal Ferrero interrogaron a varios oficiales navales y proveedores de la fuerza de mar presuntamente implicados en las maniobras fraudulentas. Desde hace varios meses, la fiscal Ferrero tiene a estudio un expediente sobre otras 30 compras simuladas en las que estarían implicados oficiales navales y también empresarios. Las magistradas acumularon todas las causas sobre irregularidades en la Armada (compras, manejo de dinero proveniente de ONU, pago de sobreprecios) en un "megaexpediente".

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4) LAVADO: URUGUAY SE APROLIJA CON LA OCDE

OCDE excluyó a Uruguay de la “lista gris”
(La Diaria)

Uruguay fue quitado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) de su denominada "lista gris" de países considerados "paraísos fiscales" o de dudosa conducta tributaria, según anunció ayer el organismo mediante un comunicado de prensa emitido en París, donde está su sede. "Uruguay firmó siete nuevos acuerdos para el intercambio de información tributaria, mostrando su voluntad de aplicar los estándares internacionales", explicó la OCDE. Esto "eleva a 18 el número de acuerdos que Uruguay tiene con otros países, permitiendo así que el país ingrese en la lista de la OCDE de jurisdicciones que han aplicado de forma sustancial los estándares de intercambio de información", agregó.

En abril de 2009, esa entidad, que agrupa a un conjunto de naciones desarrolladas y emergentes identificadas con los principios del libre mercado, había incluido a Uruguay, tras una decisión adoptada apenas horas antes por el liderazgo del G20, en una nómina de Estados que no cumplen a cabalidad con las reglas de ese influyente grupo en ascenso en materia de evasión tributaria internacional.

La decisión se mantuvo en octubre de este año, cuando se enfatizó en la necesidad de que Uruguay firme acuerdos de este tipo con Argentina y Brasil. En noviembre, luego de una cumbre del G20, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, incluyó a Uruguay en una lista de paraísos fiscales. Por esos dichos, el canciller Luis Almagro concurrirá hoy al Senado, convocado por el senador Ope Pasquet (Partido Colorado), para conocer las gestiones que haya realizado "en defensa del prestigio de la República ante la comunidad internacional".

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5) MALVINAS: URUGUAY SE APROLIJA CON ARGENTINA Y EL IMPERIO CONTRAATACA

Malvinas: Gran Bretaña pide urgente explicación
Mujica. No permitirá ingreso de barcos con esa bandera
Eduardo Delgado (El País)

"Conmoción" causó entre operadores marítimos la decisión de Mujica de impedir el atraco de barcos con bandera de Malvinas. Inglaterra discute "de forma urgente" el alcance de la medida. ANP espera que la Cancillería le envié la resolución.

Integrantes del Centro de Navegación recibieron con enorme sorpresa ayer jueves la decisión del presidente José Mujica de no permitir el ingreso a puertos uruguayos de barcos con bandera de las Islas Malvinas. "Esto ha generado una conmoción, porque todavía no hay una versión oficial de la resolución presidencial", dijo el presidente del Centro de Navegación, Mario Baubeta.

"Hay una gran preocupación porque no solo el puerto de Montevideo, sino la economía nacional se puede ver afectada. Los buques pesqueros utilizan de base el puerto de Montevideo, esos barcos no van a España, y hacen todos los servicios acá, de dique, de avituallamiento, de descarga, traen también carga para los buques oceánicos. Hay una multiplicidad de servicios que generan los pesqueros", añadió el presidente del Centro de Navegación.

Baubeta expresó que estos barcos "van a recalar en Brasil". "Solamente son perjuicios para nuestro país, cuando tendrían que ser decisiones del Mercosur, no unilaterales que solo perjudican a un país", acotó. El ingreso de dinero por servicios a los pesqueros que pasan por Uruguay es de unos US$ 300 millones anuales, según el Centro de Navegación.

Al Centro de Navegación lo integran los agentes marítimos que atienden a los buques pesqueros, los operadores portuarios que descargan los pesqueros, rellenan los contenedores y luego cargan los contenedores de los buques oceánicos para diferentes partes del mundo, explicó Baubeta. También son parte de este centro los propietarios de las terminales que dan frío y servicios a contenedores de carga perecedera y los dueños de depósitos portuarios a los que llegan pertrechos para los alistamientos de los buques pesqueros desde diferentes partes del mundo.

En estas fechas hay varios barcos pesqueros en diques del puerto siendo reparados, ya que hay tripulaciones de vacaciones. Cuando esas embarcaciones parten se abastecen para semanas o meses de captura en alta mar, lo que incluye carnes, pan, leche, verduras y frutas. Estas actividades implican millones de dólares que se pagan en Uruguay. Las embarcaciones que se pueden ver afectadas pescan en el Atlántico Sur y lo hacen en dos condiciones: unos fuera del área de exclusión de Islas Malvinas y otros en esa zona con licencia por la que deben pagar un canon.

En tanto, desde la Embajada británica en Montevideo se informó a El País que se está "discutiendo de forma urgente con las autoridades uruguayas la significación" del anuncio de no permitir el ingreso de buques de Islas Malvinas. Fuentes diplomáticas británicas indicaron que el embajador Patrick Mullee solicitó una entrevista con el canciller Luis Almagro por esta situación. La Embajada de España también sigue el tema de cerca, puestos que varios barcos pesqueros que usan bandera de Malvinas son propiedad de empresarios españoles.

DEFINICIÓN
El País informó ayer jueves que la Cancillería argentina había comunicado a su par uruguaya el malestar del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner por el arribo de barcos con bandera de Malvinas al puerto de Montevideo, y que Mujica ordenó parar el arribo de estos buques a fin de evitar un nuevo conflicto binacional. El gobierno de Fernández de Kirchner, como sus antecesores, reclaman la soberanía argentina sobre las Malvinas

Ayer, la Secretaría de Comunicación de Presidencia emitió un comunicado en que Mujica afirma que "no hubo exigencia alguna del gobierno argenti- no para rechazar el ingreso de buques con bandera inglesa, como se informara erróneamente en un medio de comunicación".

Agrega que "existe una definición política para que no se permita el ingreso a puertos uruguayos de buques que utilicen bandera de las Islas Malvinas, cuya soberanía es reclamada por Argentina con el apoyo de Uruguay". Mujica dijo que barcos mercantes con bandera inglesa pueden ingresar a puertos uruguayos como los de cualquier otro país. La Administración Nacional de Puertos (ANP) aguarda una resolución de Cancillería, que indique que no se va a autorizar el ingreso a puertos nacionales de buques con bandera de Islas Malvinas.

El presidente de la ANP, Alberto Díaz, informó que ese organismo no identificó "ningún barco con bandera de Malvinas" que haya atracado en puerto de Montevideo. Sin embargo, en la página web de la ANP figuran decenas de buques con bandera de "Falklands Islands Malvinas". Fuentes marítimas dijeron a El País que estas confusiones surgen porque los certificados de los buques de Malvinas no dicen Falklands Islands, sino UK (sigla en inglés de Reino Unido). Operadores privados iniciaron consulta a nivel internacional para definir si existe o no la bandera de Falklands.

Trobo: "Inadmisible" presión argentina
El diputado nacionalista Jaime Trobo presentó tres pedidos de informes referidos a los barcos de Malvinas que arriban al puerto de Montevideo. Uno de los pedidos fue dirigido a la Cancillería, consultando sobre las instrucciones para prohibir el ingreso de determinadas embarcaciones. Otro a la ANP interroga respecto a la cantidad de barcos que pescan en el Atlántico Sur y que vienen al puerto de Montevideo, y un tercer pedido a Ancap, para conocer la previsión de combustible y el volumen que compran estos buques. "Es inadmisible que Argentina presione a Uruguay para que su puerto libre restrinja el ingreso de buques", dijo Trobo y remarcó que con esta medida el país pierde fuentes de trabajo y el ingreso de divisas.

MONTEVIDEO/URUGUAY/16.12.11/COMCOSUR AL DÍA
 



6) SUNCA ROMPRE RELACIONES CON INSPECTOR DE TRABAJO

Sindicato de la Construcción pide renuncia de Reballo y Brenta no recibe a funcionarios
Pablo Melgar (El País)

El sindicato de la construcción (Sunca) resolvió no participar en reuniones en las que se encuentre el inspector de Trabajo, Juan Andrés Roballo. Brenta no recibe a funcionarios del MTSS que aún no saben en qué lugar físico trabajarán desde el lunes.

El Sunca resolvió ayer insistir ante el Ministerio de Trabajo (MTSS) en la necesidad de relevar a Roballo. Tanto es así que no van a participar de actividades en las que se encuentre el inspector de Trabajo. De hecho para el próximo lunes estaba prevista una reunión para analizar temas de seguridad con el jerarca y no van a concurrir, dijo a El País Faustino Rodríguez, presidente del Sunca.

"Esto no es solo por el accidente del martes (*), es una secuencia de episodios. En 2010 hubo 50 muertos en accidentes de trabajo, 11 de ellos en la construcción. En 2011 ya tenemos 9", aseveró Rodríguez. Los trabajadores entienden que las inspecciones no son suficientes al tiempo que manejan que "empresas que cometieron barbaridades con sus trabajadores siguen ganando licitaciones en obras del Estado", señaló Rodríguez.

En ese marco el dirigente denunció que varias de las muertes que sucedieron este año fueron en obras contratadas por el Estado. Por tal motivo, el sindicato volverá a pedir una entrevista con el presidente José Mujica para analizar el tema de los accidentes laborales. Hace dos semanas tuvieron una reunión con Mujica por el mismo asunto. Además el Sunca resolvió seguir con la campaña de sensibilización por los accidentes de trabajo. El sindicato también se opone a que se habilite el levantamiento de la licencia anual del sector, que comienza el 26 de diciembre y termina el 10 de enero, como propusieron al MTSS algunas empresas, apuradas por los contratos. Aducen que la medida puede provocar nuevos accidentes.

No obstante, el Sunca no se niega a trabajar en "escuelas con problemas, carreteras o lugares con riesgo para la gente". El MTSS asegura que la suspensión de las vacaciones está dentro del convenio colectivo en la medida que haya acuerdo entre trabajadores y empresarios. Tras la licencia en la construcción, el Sunca definirá un plan de acción que podría incluir medidas de fuerza. Desde el martes pasado, cuando sucedió el accidente en la sede del MTSS los funcionarios están intentando reunirse con el ministro Eduardo Brenta. Como no fueron recibidos directamente se contactaron con dirigentes de COFE y el Pit-Cnt.
Buscan saber en qué condiciones retomarán las tareas el próximo lunes.

Iris Fregossi, presidenta del sindicato del MTSS, dijo a El País que el ministro no recibe a sus trabajadores y tampoco al PIt-Cnt. El MTSS maneja que gran parte de la tarea que se hacía en el edificio de la calle Juncal pasará al de 25 de Mayo donde también hay obras y tiene sectores clausurados por denuncias del sindicato. "La gente tiene miedo de ir a trabajar a 25 de Mayo", aseguró Fregossi, y explicó que el MTSS respondió que esperan el informe de bomberos.

El secretario general de COFE, José Lorenzo López, sindicato del que el gremio del MTSS forma parte, dijo que Brenta aceptó reunirse con el Sunca pero no con los funcionarios. "Hay heridos de los dos sindicatos", mencionó. "Acá las responsabilidades son de la cúpula del MTSS. No vamos a permitir que los trabajadores y los usuarios no tengan las condiciones mínimas de seguridad", aseveró López. Si Brenta si no los cita antes de la hora 14 de hoy, COFE presentará el asunto como el primer tema en el consejo de rama que se reúne a las 15. Los funcionarios se quejan además que el MTSS no les entregó una lista de heridos por la explosión del martes.

(*) Poco antes de las 11:00 de la mañana del pasado martes 13, una fuerte explosión sacudió la sede del Ministerio de Trabajo (MTSS). Un grupo de obreros se apuraba en terminar los detalles de la obra del nuevo Centro de Atención Ciudadana que ya venía retrasada y que por contrato se debía entregar antes de fin de año. Unos soldaban y otros colocaban la moquette; una chispa llegó al adhesivo para alfombras tomando fuego y haciendo explotar la garrafa con gas que alimentaba la soldadora, Por lo menos 20 personas resultaron heridas, cinco de ellas de gravedad.

MONTEVIDEO/URUGUAY/16.12.11/COMCOSUR AL DÍA
 



7) ORHAN PAMUK EN URUGUAY
LA DIVISIÓN ESTÁ EN NUESTROS CORAZONES
Ana Inés Larre Borges (Brecha)

El escritor turco, Nobel de literatura 2006, está de gira por una América Latina que, dijo, le recuerda en su melancolía al Estambul de su infancia y primera juventud. "El sentimiento dominante en mi juventud era la melancolía turca, una cosa parecida a la saudade portuguesa, una tristeza sin razón pero que tiene razones escondidas y se desprende de los sitios que alguna vez conocieron un esplendor perdido." Ese es también el tono de fondo de sus novelas.

Pamuk fue un huésped indócil para sus anfitriones de la editorial Random House Mondadori, y prefirió salir solo a conocer Montevideo. Encontró un guía en el joven intérprete Federico Brum, que lo hizo probar mate amargo y lo acompañó a comprar garrapiñada en la playa Ramírez. En la feria del parque Rodó Pamuk se desinteresó de libros y artesanías y prefirió caminar por el barrio. Se entusiasmó con las casas viejas y tomó fotografías a las fachadas detrás de los plátanos. "Me gustan las ruinas y los paisajes urbanos decadentes. Antes de ser escritor mi sueño era convertirme en pintor. Mi técnica era salir a fotografiar callecitas para después pintarlas, como Utrillo o Pissarro."

La brecha, lindante con lo exótico, que puede sugerir el perfil de un escritor proveniente de un país de religión islámica, de una historia antiquísima en los lindes de Oriente y Occidente y una historia moderna signada por la violencia y la crisis, parece disolverse en parte en la figura de este hombre mundano y secular, hecho en una sociedad marcada por los deseos contradictorios de modernidad y tradición. "En los cincuenta, sesenta, aun los setenta, nuestro destino parecía condenado al desorden, la represión política, la crisis económica, la inflación, y los golpes de Estado. Imagino que todo esto es algo que les suena familiar. Gracias a Dios todo parece estar cambiando en esta parte del mundo y también en la mía. Lo que me gusta de aquí es que la gente que fue presa y torturada cuando joven, ahora son presidentes y ministros. Es una buena señal que deseo para Turquía."

El conocimiento de Pamuk sobre América Latina viene primero de la literatura. Nacido en 1952, le tocó convivir en sus años de formación con autores del boom latinoamericano. Confeso admirador de García Márquez y de Borges, se sorprendió al conocer a Onetti y a Felisberto Hernández, que leyó en turco. Comparó Estambul, ciudad y recuerdos –uno de sus mejores libros, que mezcla recuerdos de infancia y juventud con el homenaje a su ciudad natal– con El laberinto de la soledad, de Octavio Paz, por la voluntad de combinar la autobiografía con el ensayo.

Carlos María Domínguez, que tuvo a su cargo la presentación, sumó a esas coincidencias la de los riesgos de ejercer la literatura: "En este país se encarceló a un jurado por premiar un cuento en un concurso literario; Pamuk tuvo juicio en Turquía y fue atacado por los nacionalistas cuando reconoció el genocidio armenio de 1915". Hugo Achugar también había establecido en sus palabras de bienvenida un nexo entre las declaraciones de Pamuk sobre la necesidad de reconocer el pasado, y las recientes revelaciones de los crímenes de la dictadura en Uruguay. Desde el público, un descendiente de armenios intervino para preguntar al escritor cómo medía las extraordinarias repercusiones que tuvo el mero reconocimiento público que hizo en 2004 del genocidio armenio.

Pamuk reveló lo que posiblemente es un cansancio acumulado en años de ejercicio de "nobelizado", el síntoma del escritor atrapado una y otra vez por las preguntas políticas. "Eso ocurrió hace ya cinco años, es pasado", fue su respuesta algo brusca. "Las acciones del gobierno turco en mi contra me han dado una fama política que no me hace muy feliz. Cuando era joven, muchos de mis amigos se metieron en política y fueron a la cárcel. No fue así conmigo, yo estaba modestamente en casa escribiendo mis libros. Mi imaginación es fundamentalmente no-política, pero lo que digo tiene lamentablemente consecuencias políticas. Las acepto por un sentido cívico, pero no me hacen feliz." Y citó a Brecht: "sigo su consejo cuando decía que si te preguntan por política, en lugar de mostrar el carné del partido hay que mostrar los libros que uno escribió".

Pero Pamuk ha escrito también libros como Nieve, que indaga la confrontación entre el pensamiento religioso y el pensamiento laico en un pueblo cercano a la frontera con Armenia. Y novelas históricas como El castillo blanco y Me llamo rojo, plenas de ideas. No se definió como un esteta aunque dijo que su religión estaba en la literatura, pero postuló una idea de lo político de cuño más antropológico, y como novelista defendió el juego del arte. "Un novelista trata de identificarse con la gente que tiene alrededor, luego va agrandando el círculo hasta progresivamente integrar a quienes son diferentes de uno. El arte de la novela está basado en la capacidad de sentir el dolor de los demás, en poder hacer nuestras la pena, la furia, la compasión, la amargura, la felicidad de otros."

Carlos María Domínguez había mencionado en su presentación la tensión presente en sus novelas entre Oriente y Occidente, y entre el mundo religioso y el secular, y recordando una declaración en la que Pamuk agradecía a Borges el redescubrimiento de la literatura clásica islámica, le preguntó cuál era la contribución de esa cultura al arte de narrar. Pamuk sorteó la interrogante alegando que Borges era un escritor tan grande que prefería hablar de él y no de sí mismo, pero recordó que Borges había señalado una vez que no hay camellos en el Corán. Advertencia y consejo, para un escritor, a rehuir todo folclore. Es probable, sin embargo, que esa frase de Borges sea asimilable a su juicio de que nuestros payadores no hablaban nunca de tareas rurales y caballos, sino de ideas abstractas y ambiciosas como la muerte o el tiempo, pero que en cambio la gauchesca hecha por hombres de ciudad rescató fletes e idiosincrasias camperas y las valoró como sólo lo hacen los ojos extranjeros.

No fue ésa la explicación de Pamuk, que unió a la apreciación de Borges la de Maupassant cuando dijo: "La mejor vista de París se ve desde la Torre Eiffel, precisamente porque desde allí no se ve la Torre Eiffel". Son avisos para huir de los clichés, explicó, y también que conceptos como "mentalidad islámica" son demasiado grandes, y que él prefiere recordar que la literatura trabaja sobre las individualidades. "Todas las culturas orientales han tenido problemas para reconciliarse con la modernidad. He estado viajando por el mundo y he visto cuán humano y universal es ese sentimiento. En Corea, China, Japón, Canadá, Escandinavia... Amamos nuestra cultura pero queremos ser modernos. Ser moderno implica en parte olvidar nuestro pasado. Abrazar nuestro pasado es rechazar la modernidad. Estas contradicciones no son, sin embargo, insolubles. La cultura turca en los últimos doscientos años ha estado viviendo en ese límite. No es que todos quieran ser europeos o que estén divididos en mitad y mitad. No es que haya buenos y malo sino que todos tenemos esos enfrentamientos en nuestro corazón. No es que sea un país partido sino que esa división nos parte a nosotros mismos."

El discurso de aceptación del Nobel en 2006 lleva por título "La maleta de mi padre", y Pamuk cuenta que lo escribió en Nueva York en veinte días de completa felicidad. La anécdota que dio pie a ese título es bastante más antigua. Pamuk ya era un escritor reconocido y su padre fue a su estudio a entregarle un maletín conteniendo originales de cuando él, como tantos en el mundo, soñó con irse a París, a lo Hemingway, a convertirse en escritor en los cafés del Barrio Latino.
Pero ni entonces ni después pudo Pamuk leer esos papeles. "Muchos escritores han tenido padres que fueron escritores fracasados. Cuando yo tenía 20 años y publiqué mi primera novela, como buen padre turco me auguró que iba a ganar el Nobel. Me he preguntado por qué no pude retribuirle esa generosidad leyendo sus papeles. Cuando me llevó su maletín pude pensar que tal vez abrigaba la ilusión de que el reconocimiento que tenía su hijo haría posible que esos papeles se publicasen, o que tal vez lo movía una motivación más legítima, la de que yo lo comprendiese más íntimamente. Pero entonces me di cuenta de que no quería comprenderlo. Si los escritos eran malos, sería algo triste y decepcionante, pero si eran buenos y yo descubría que era un buen escritor, también me sería intolerable porque así dejaría de ser mi padre. Por un lado deseaba que fuese un gran escritor, pero eso me revelaría un lado secreto en él, uno que tal vez explicase sus silencios, el aire ausente a la hora de la cena. Es difícil aceptar que nuestro padre tenga una imaginación secreta, y yo quería que mi padre siguiese siendo mi padre. Esa paradoja me sirvió para entender mejor qué es ser un escritor".

EL NOVEL ORHAN PAMUK DISERTÓ EN EL MEC.
(La Diaria)

En una rápida visita que lo trajo a Punta del Este y Montevideo, el escritor turco Orhan Pamuk, premio Nobel de Literatura en 2006 por su trabajo como "puente entre Oriente y Occidente", dio una charla en el local Punto de Encuentro del Ministerio de Educación y Cultura.

Ante unas 200 personas, Orhan Pamuk (Estambul, 1952) fue entrevistado por el escritor Carlos María Domínguez tras una presentación triple a cargo del director de Cultura, Hugo Achugar, del ministro del ramo, Ricardo Ehrlich, que le obsequió una pequeña escultura de Octavio Podestá, y de la presidenta de la Cámara del Libro, Alicia Guglielmo, que le entregó una "medalla de legionario".

El argentino Domínguez eligió abrir con una pregunta sobre Borges, en el entendido de que su compatriota le habría hecho ver a Pamuk la cultura y la mente islámica de una manera distinta. Pamuk recordó las reflexiones de Borges sobre la ausencia de camellos en el Corán y la asoció a la opinión de Maupassant sobre la conveniencia de observar París desde la Torre Eiffel como forma de evitar la contemplación de la torre.

"Nos estaban hablando de evitar los clichés. 'La mente islámica' es una generalización demasiado grande, se trata de distinciones abstractas. En Estambul no se piensa sobre la mente occidental o la mente oriental. Todos somos individuos y la literatura se refiere a las individualidades. Es muy difícil hacer referencia a una religión en una frase, pero lo intentaré. Todas las culturas orientales tienen problemas para reconciliarse con la modernidad. Todo el mundo quiere modernidad y a la vez conservar sus tradiciones. Lo vi en Corea, Japón, Escandinavia, Canadá: todos aprecian su propia cultura y no la quieren perder. El deseo global es abrazar la modernidad y conservar las tradiciones, pero es difícil y aun contradictorio. Ser moderno es en parte dejar atrás el pasado, y abrazar el pasado es rechazar la modernidad. Pero no son contradicciones insalvables, se puede encontrar armonía. La cultura turca es parte del mundo islámico, pero desde hace 200 años pertenece también a la modernidad. Pero no generalicemos: no todos los turcos quieren ser europeos, ni es una división en mitades. Este tipo de enfrentamiento existe, pero se da a nivel de corazones, en cada persona. Tampoco se trata de que haya buenos y malos."

Domínguez insistió con Borges y Pamuk aclaró: "Borges no cambió mi percepción del mundo islámico, pero sí me enseñó sobre metafísica literaria. Borges me hizo ver las obras clásicas islámicas desde un punto de vista más literario que religioso. Usé esas relecturas en mis novelas El libro negro y Mi nombre es Rojo".

Luego Domínguez citó a la escritora estadounidense Flannery O'Connor y sus consideraciones sobre el aporte del cristianismo al arte de la narración. Sobre el aporte del islam, Pamuk dijo: "Mi religión es la literatura. Los dioses están en la mezquita. Respeto los templos, pero mis problemas son los del individuos. Trato de identificarme con la gente que me rodea. Al principio uno lo hace con los que más se le asemejan, pero luego ese círculo se amplía y uno se identifica con todo el mundo, con gente que no es común. El arte de la novela está basado en un fuerte talento humano: podemos sentir el dolor de otros en nuestro corazón. Sentimos la ira, la frustración, la amargura de otros. A través de la imaginacion podemos tratar de entender lo que sienten o sufren otros. Esta es la tarea del novelista. Para hacer eso no se precisan opiniones políticas demasiado fuertes. Debido a la fama que adquirí tuve problemas políticos, pero mi imaginación no es esencialmente política. Mi política viene del arte de la novela. Bertolt Brecht dijo que si te preguntan por tu opinión política no muestres tu carné, sino tus libros. El novelista muestra su compromiso no a través del partido sino de su obra. El que puede idenficarse con una persona distinta de uno en un libro -por ejemplo, si yo escribo desde el punto de vista de una mujer en primera persona- está siendo político. O el que trata de identificarse con alguien que no tuvo tanta suerte como uno".

En 2007 el gobierno turco le inició un juicio a Pamuk por afirmar que su estado había asesinado a un millón de armenios y a 30.000 kurdos. "Puede ser que escriba para entretenerme, pero siempre tengo problemas políticos. Tener ambiciones políticas es respetable, pero la generación de escritores turcos anterior a la mía desperdició su talento en la política. Nunca me consideré un escritor político y siempre me parece importante distinguir entre lo político y lo estético. Escribo mis libros porque me gusta leer buenas novelas y me pregunto si puedo hacerlo. Mi política viene de mi sentido como ciudadano que siente obligación de hablar de ciertos temas. No estoy contento con la fama política que me confirió el gobieron turco al hacerme blanco de algunas causas. Buenos amigos de juventud se metieron en política y fueron torturados, presos. Yo estaba en casa escribiendo. Quiero dejarlo claro. En Latinoamérica los que fueron presos y torturados ahora son presidentes; es un gran avance".

Sin embargo, en una de sus novelas, Nieve, Pamuk se acerca bastante a la reflexión política directa: "Convertí una ciudad del noreste en un microcosmos de Turquía para todos los problemas del país: islamismo, fundamentalismo, secularismo, presencia del ejército, nacionalismo. Pero para mí una novela no es propaganda, sino descripción de la realidad humana. Nieve puede ser política, pero en el fondo quiere reflejar el espíritu del país. Me llamo Rojo ocurre en 1591. Allí discutí los problemas de la influencia occidental en una cultura no occidental a través de la pintura. El arte del retrato surgió en el Renacimiento y rápidamente se expandió al resto del mundo. Hoy, por ejemplo, la forma literaria global es la novela y se discute mucho. Pero no discutimos que la pintura del Renacimiento es el arte global. Quería discutir las consecuencias de estos cambios culturales".

Desde el público se le preguntó si, tal como había dicho Camus, el Nobel aleja al escritor de la gente. Pamuk contestó enojado: "El premio ayudó a Camus; lo sé porque Gallimard lo publicaba a él y me publica a mí. Es su mayor bestseller a largo plazo. Me hacen preguntas esperando que hable mal del Nobel, pero no es así: es una muy buena cosa".

Sobre su método de escritura, el turco cree ser más disciplinado que otros colegas: "Para mí una novela es una maratón. Escribo 160, 200 páginas por año. Cada 1º de enero digo que voy a llegar a las 250, pero siempre termino en el promedio. Supongo que eso refleja mi carácter, pero trabajo muchísimo. Las ideas para una novela aparecen fácil, a cualquiera se le ocurren; lo difícil es seguirlas y ejecutarlas disciplinadamente. Podemos comparar una novela con un árbol de 10.000 hojas. El lector ingenuo puede creer que el escritor se imagina estas hojas de golpe. En realidad, hay que imaginarse hoja por hoja durante cuatro años. Pero para hacerlo hay que tener el tronco y las ramas. Luego las ramas ayudan a crear las hojas y éstas a la rama. Tomo notas por mucho tiempo luego de que aparece una idea. Si la idea me gusta, me apasiona, ya tengo un montón de hojas escritas desde antes. Lo siguiente es armar una historia, una trama, y dividirla en capítulos. Y ahí empiezo una a una con las hojas. Así puedo ir capítulo a capítulo. Lo vengo haciendo durante los últimos 38 años. Escribir novelas es hermoso, inténtelo. No entren en pánico", aconsejó.

PAMUK: "SIEMPRE ESTUVO DE MODA QUEJARSE DEL DOLOR"
Luis Roux (El Observador)

El escritor turco Orhan Pamuk es admirado tanto por sus novelas como por su postura a favor de las libertades y los derechos humanos y se lo ve como un puente entre la cultura oriental y la occidental.

Orhan Pamuk está convencido de que las novelas son esenciales para entender la vida, más que cualquier otro texto teórico o literario y que, si bien cree en Dios, su religión es la literatura. El premio Nobel de Literatura de 2006 ha sido elogiado por la valentía con que habló de temas tabú en su Turquía natal, como el genocidio de los armenios. Pero no se siente valiente sino que sostiene que a veces no puede mantener la boca cerrada.

Pamuk estuvo en Montevideo en medio de una gira por América Latina y conversó con El Observador sobre la literatura, la política, la felicidad, el dolor y otros temas de actualidad.

—Jorge Luis Borges dijo que las opiniones son lo más efímero que tiene un autor y que no deberían interferir en su obra. ¿Está de acuerdo?
—Sí. Pero por otro lado, las opiniones, si bien no son, no deben ser, una parte importante del trabajo del autor, sí son una parte importante del espíritu del autor.

—¿Qué lugar deberían ocupar en una novela?
—Una novela no debería ser una excusa para hacer propaganda política. No escribo novelas para hacer comentarios políticos. Tengo ideas políticas pero trato de olvidarlas cuando escribo e identificarme con la visión del mundo que tienen mis personajes. Las novelas son estructuras polifónicas, en las cuales todas las voces deberían estar representadas. Las ideas políticas que puede contener una novela no vienen del partido político al que perteneza el autor sino de su deseo de identificarse con las personas que no son como él. Cuando escribo una novela como Nieve, me identifico con la visión de los políticos islamistas, como si creyera en esa visión, para representarlo de manera realista y precisa. Eso no quiere decir que yo sea un político islamista. Tengo mis serias críticas sobre ellos.

—¿Cómo vive la responsabilidad de ser un autor famoso?
—La responsabilidad es problemática. Yo soy un autor conocido internacionalmente y todo el mundo me pregunta sobre Turquía y la política, y el Este y el Oeste. Es una responsabilidad que acepto pero estoy igualmente preocupado por el hecho de que toda esta seriedad y responsabilidad pueda matar al niño en mí, que es el que quiere escribir novelas, el que quiere jugar con las palabras, el que es creativo.

—¿Cómo está ese niño? ¿Es saludable? ¿Es feliz?
—Está vivo. Estoy escribiendo. Pero hay que cuidarlo, dejar que disfrute de su imaginación. No preocuparse por las consecuencias políticas o sociales de lo que este niño quiera hacer. Quiere estar solo en un cuarto y jugar con la lapicera y el papel y escribir distintas cosas. El Premio Nobel me hizo ser aun más ambicioso. Tengo más lectores. Debo dirigirme a ellos y me gusta hacerlo.

—¿Qué más cambió con el Premio Nobel?
—Mucho, pero nada de lo que deba quejarme. He conocido a muchos ganadores del Nobel que se quejan de que el teléfono suena demasiado y cosas así. Están contentos pero posan como si estuvieran contrariados. Siempre se puede apagar el teléfono. Me trajo una responsabilidad extra pero la acepto. Y también me trajo muchos más lectores.

—¿Disfruta de la fama?
—Yo no lo planeé. Tiene un lado disfrutable y hace la vida más fácil pero también tiene sus problemas. Vivo con guardaespaldas. Todos los ojos están en mí y hay que tener cuidado.

—¿Alguna vez ha pensado en dejar de escribir?
—No. Es una gran alegría, es un don de Dios, que se me concedió de por vida. Lo amo. No tengo quejas. Me considero una persona muy afortunada, porque he podido cumplir mi sueño de ser un escritor, de que esa sea mi profesión. Tengo muchos amigos que en su juventud también querían ser escritores pero no fueron tan afortunados como yo.

—¿Y qué hay del dolor?
—¿Dolor?

—Sí, dolor.
—Bueno, siempre estuvo de moda quejarse del dolor: “Estoy sufriendo por ustedes, por favor lean mis libros”. Pero yo no. Quiero decir: requiere disciplina y trabajo arduo. Hay que dejarse llevar y a la vez ser muy consciente. No hay belleza sin esfuerzo y yo quiero que mis novelas estén bellamente creadas. Sé que reescribir, cambiar, editar, son tareas que a veces son dolorosas pero siempre producen resultados que me hacen feliz.

—¿Escribe siempre?
—Siempre. Y me gusta. Me gusta escribir diarios, notas, cosas chicas, y ensayos, además de las novelas, claro.

—Entonces usted es feliz.
—Sí, soy feliz y no me avergüenzo de mi felicidad.

—Usted ha debido enfrentar graves acusaciones por sus dichos. ¿Se siente una persona valiente?
—No me veo así. Si alguien me lo dice, aunque me halaga, sé que no es verdad. Lo que pasa es que a veces no me puedo callar la boca, pero no soy una persona políticamente motivada. Esencialmente, mi única motivación es escribir buenos libros. Pero a causa de mi fama internacional, la política me toca de forma inevitable. Y tengo que ser digno y defender mi derecho de expresión. No hay nada más que eso.

—¿Ha leído a los escritores latinoamericanos?
—Sí, he sido influido por ellos. Me gustan Borges y García Márquez.

—¿Vargas Llosa?
—También.

—¿Onetti?
—Sí, también. Uno de sus libros está publicado en Turquía.

—En su obra ha jugado a menudo con la intertextualidad.
—Mi nombre es rojo es un buen ejemplo de intertextualidad, porque es una combinación de alegorías místicas y cultura clásica islamita sufí, combinadas con la novela europea moderna. Creo que aparece algo nuevo cuando se juntan cosas distintas que se supone que no congenian. Me gusta eso.

—Fue acusado de plagio por usar esa técnica.
—Sí, he tenido problemas. Pero no me gusta revisar los problemas del pasado. Estoy vivo y saludable y muy ocupado con mis novelas.

—¿Cree en Dios?
—Creo en Dios, pero soy secular. La religión no tiene un gran espacio en mi vida. Mi religión es la literatura.

—¿Es optimista?
—Debería ser optimista, porque escribo libros y espero comunicarme con los demás, con gente que lee libros para entender el mundo. Parte de escribir un libro es un inmenso optimismo sobre la humanidad. Montaigne entendió una cosa: todos los seres humanos son más o menos parecidos. Si escribo sobre mí mismo, otros lo entenderán. Eso es optimismo. La literatura está basada en ese tipo de optimismo: que la comunicación entre seres humanos es posible y que hay un significado en escribir; que tiene sentido escribir sobre el mundo. Que ayuda, que lo necesitamos.


MONTEVIDEO/URUGUAY/16.12.11/COMCOSUR AL DÍA


“La amnesia histórica es un fenómeno peligroso, no sólo porque socava la integridad moral e intelectual, sino también porque echa los cimientos para crímenes por venir.” Noam Chomsky



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