"Por la voz de Mumia Abu Jamal"

Por todos los DDHH en todo el mundo
REVISTA DE INFORMACIÓN Y ANÁLISIS

 

 

 

 

 

 

 

 

1) LA BASURA DE LA PAMPA ESTÁ ENTRE REJAS

LUIS ENRIQUE BARALDINI SE NEGO A DECLARAR EN EL JUZGADO DE LA PAMPA

El ex jefe de Policía de La Pampa entre 1975 y 1979, prófugo desde 2003 y extraditado el fin de semana pasado desde Bolivia, fue trasladado ayer a Santa Rosa. Acompañado de un defensor oficial, fue insultado por víctimas y familiares.

El coronel retirado Luis Enrique Baraldini, extraditado el fin de semana pasado desde Bolivia por su actuación durante el terrorismo de Estado en La Pampa, se negó a declarar ayer ante el juez federal Pedro Zabala y quedó detenido en la Unidad 4 de Santa Rosa. El ex carapintada, que según las víctimas encabezaba sesiones de tortura, esbozó una sonrisa ante los insultos que recibió al bajar del celular que lo trasladó hasta el juzgado y pasó la primera noche preso junto a viejos conocidos, ex policías y militares condenados por los mismos delitos que le imputan.

Ex jefe de Policía de La Pampa desde diciembre de 1975 –sucesor en el cargo del entonces coronel Ramón Camps– hasta noviembre de 1979, Baraldini llegó por la mañana desde el penal de Marcos Paz en un celular de la Policía Federal, fuertemente custodiado. Fue recibido con insultos y gritos de “asesino” por parte de víctimas de la represión y militantes de organizaciones sociales. El represor no llevaba ayer la gorra con la que apareció en varias fotos publicadas luego de su detención en Santa Cruz de la Sierra y, si bien apenas pudo verse su rostro, se observó que ante los gritos esbozó una sonrisa.

Ingresó a la sala del juez acompañado por el defensor oficial Guillermo Miller y escuchó el detalle de los delitos que se le imputan. Durante la indagatoria estuvo presente la fiscal federal de Santa Rosa, Marta Odasso. Luego de más de una hora, Baraldini dijo que se negaba a declarar. Su abogado adelantó que el militar declararía cuando conozca “precisiones” de los casos. Baraldini fue retirado por la parte trasera del edificio y trasladado a la cárcel local.

Prófugo de la Justicia argentina desde 2003, cuando el juez federal Daniel Rafecas ordenó su captura, Baraldini está acusado por su participación al frente del comando de la subzona 14 como responsable de 63 privaciones ilegales de la libertad y 18 casos de torturas. Su refugio en Bolivia le permitió quedar afuera del juicio a represores pampeanos que terminó en noviembre de 2010. La detención, a cargo de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, se concretó en el aeropuerto de Santa Cruz de la Sierra el sábado 24.

“De extrema ferocidad en los años del terrorismo de Estado, (Baraldini) también evidenció peligrosidad hasta hace muy poco, al participar en 2009 de una tentativa de homicidio contra el presidente Evo Morales junto con grupos de extrema derecha locales y otros carapintadas argentinos”, recordó el lunes la ministra de Seguridad, Nilda Garré.

En diciembre de 1979, Baraldini partió a Bolivia, donde fue designado agregado militar en la embajada argentina. Desde ese cargo y junto con más de un centenar de oficiales argentinos, según informó el semanario pampeano Lumbre, participó en el proceso que el 17 de julio de 1980 concluyó en el golpe contra la presidenta Lidia Gueiler. A partir de entonces se multiplicaron en La Paz y Santa Cruz de la Sierra los secuestros y las desapariciones. Baraldini volvió al país a principios de 1982, cuando concluyó la narcodictadura del general Luis García Meza, con quien supo compartir jornadas de equitación.

Tras el retorno de la democracia fue detenido por su actuación en La Pampa, pero recuperó la libertad gracias a la ley de obediencia debida en 1988. El 3 de diciembre de 1990 participó del alzamiento carapintada que encabezó Mohamed Alí Seineldín. Su misión fue la toma del Regimiento de Patricios. Condenado por el levantamiento, estuvo preso en Campo de Mayo hasta 2002, cuando el senador Eduardo Duhalde, a cargo interinamente de la presidencia, lo indultó por “razones humanitarias”. Cuando la obediencia debida fue declarada inconstitucional y el juez Rafecas reabrió las causas por delitos en jurisdicción del Primer Cuerpo de Ejército, Baraldini volvió a Bolivia, donde pasó sus últimos ocho años.

Baraldini, "la cabeza del terrorismo pampeano"

El abogado respresentante de las querellas en el juicio de la "Subzona 14" desarrollado el año pasado, Franco Cattalani, afirmó que la detención del represor y exjefe de la policía pampeana durante la última dictadura militar, Luis Baraldini, "es fundamental para desentrañar el terrorismo de Estado en La Pampa". "Era el máximo responsable de los secuestros, las torturas como de la persecución de la gente que liberaba", sostuvo.

El letrado, que en el juicio de la "Subzona 14" representó a la Liga Argentina por los Derechos Humanos; el Partido Comunista y la Asociación de exDetenidos y Desaparecidos, planteó que "a los efectos de la organización represiva en La Pampa, Baraldini es el máximo responsable". "Por eso creemos que por fin podemos dar con la cabeza del terrorismo de esta provincia, después de tantos años prófugo", destacó, y agregó que "sin decisión política hubiera sido imposible detenerlo por más logística que se hubiera hecho".

"En el lugar donde estaba, en el Departamento de Santa Cruz de la Sierra, estaba protegido porque es el centro político opositor al presidente de Bolivia, Evo Morales; su yerno, estaba a cargo de la policía del lugar; había creado lazos con militares de poder y contribuía a la formación militar de ese lugar. Estas son algunas de las explicaciones verosímiles que uno puede encontrar para entender", agregó.

En el primer juicio por delitos en el Subzona 14, que finalizó el 16 de noviembre de 2010, fueron condenados a 20 años de prisión el excapitán Néstor Greppi, los excomisarios Roberto Constantino, Omar Aguilera, Roberto Fiorucci y Carlos Reinhart; a 14 años el oficial Néstor Cenizo; a 12 a los excomisarios Oscar Yorio y Athos Reta, y a 8 años para Hugo Marenchino, quien recuperó su libertad condicional este año. No fueron condenados por estar ausentes en el juicio el excoronel Iriart, por estar enfermo; y Baraldini, exJefe de la Policía de La Pampa, por estar prófugo.

“Nefasto y repugnante”

La vicegobernadora de La Pampa, Norma Durango, manifestó su satisfacción por la captura en Bolivia del represor Luis Baraldini, a quien calificó como “un personaje nefasto y repugnante que organizó la represión y personalmente ejecutó sesiones de tortura”. La funcionaria elogió el trabajo de la Justicia Federal de La Pampa en su búsqueda. A través de un comunicado oficial, Durango resaltó “la tarea sistemática y permanente de la Justicia Federal, especialmente de la fiscal Marta Odasso y su equipo, que realizaron un trabajo constante y efectivo que culminó con la captura de Baraldini”.

LUNES 9 DE ENERO DE 2012 - COMCOSUR / MONTEVIDEO
 


2) CAYÓ EL KLAUS BARBIE ARGENTINO

El represor Luis Baraldini fue atrapado en Bolivia
La intensa biografía de un criminal
Ricardo Ragendorfer (Miradas al Sur)

Pasado el mediodía del 24 de diciembre, una Suzuki Vitara ingresó al estacionamiento del aeropuerto internacional Viru Viru, de Santa Cruz de la Sierra. Su conductora, una señora de cabello rojizo, caminó con apuro hacia la sala de arribos. En el vehículo quedó un anciano de rasgos afilados y mirada gélida. De a ratos, consultaba el reloj; de a ratos, se acomodaba la visera de su gorrita azul; de a ratos, asomaba la cabeza para observar el cielo. Su expresión era ansiosa. Aguardaba la llegada de un avión procedente de Buenos Aires; ahí viajaban su esposa y una de sus hijas. Con ellas pensaba pasar la Nochebuena. El tipo miró el reloj por enésima vez, cuando, de pronto, una voz sonó a sus espaldas:

–Apoye las manos al volante, y no se mueva.

Entonces sintió sobre la nuca la fría superficie de una pistola. Y no tardó en advertir que la Suzuki ahora estaba rodeada por efectivos de la Policía Nacional de Bolivia; los secundaban oficiales argentinos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). Uno escrutó la cédula del sujeto; estaba a nombre de Marco Antonio Aponte.

–Es falso –le dijo al comisario a cargo del operativo.

Otro agregó:

–No hay ninguna duda: es nuestro hombre.

Éste sólo alcanzó a exclamar:

– ¡Es un error! ¡Es un error!

No obtuvo respuesta.

Ese sábado, el ministro de gobierno boliviano, Wilfredo Chávez, brindó una conferencia de prensa para informar sobre la detención del ex teniente coronel argentino Luis Enrique Baraldini, de 73 años, buscado allí por su participación en un complot terrorista y prófugo de la Justicia de su país por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura. El viejo represor fue luego exhibido ante las cámaras. Aún lucía la gorrita azul.

El jinete de los niños

Su imagen fue transmitida por todos los noticieros bolivianos. Ello hizo que Anna Infantas, una periodista especializada en temas de interés general, no saliera de su asombro.

Es que el 22 de abril de 2007 ella publicó en el diario santacruceño El Deber un artículo intitulado “La salud sobre cuatro patas”. Se refería a un centro de equinoterapia situado en las afueras de la ciudad, sobre la carretera que conduce a Camiri, al cual acudían niños con dificultades motrices. El sitio era regenteado por una tal Rosana, de 31 años, y su papá, quien respondía al nombre de Luis Pellegri. Ambos eran argentinos. Ella solía presentarse como “educadora y experta en medicina alternativa”. Y él era un profesor de equitación muy prestigioso en Bolivia, al punto de haber sido comisario de pruebas en las competencias ecuestres del Country Club de Cochabamba, uno de los más selectos del país. Pero nada lo entusiasmaba tanto como la rehabilitación de sus pequeños alumnos. Al respecto, diría: “Trabajo mucho la relación con ellos: el beso y el cariño, con mucha buena onda. Y en un ambiente natural, donde se sienten libres”. Conmovedor.

Lo cierto es que –por alguna razón que la periodista Infantas desconocía– el centro de equinoterapia cerró sin previo aviso el 16 de abril de 2009. Desde entonces, nada se supo del afable profesor de equitación. Hasta la tarde de ese sábado, cuando la televisión local lo mostró al mundo. En realidad se trataba de Baraldini.

Siete lustros antes, éste no tenía necesidad de usar un apellido imaginario. Por entonces residía en un modesto chalet situado en la esquina de Mitre y Belgrano, de Santa Rosa, la capital pampeana. Y daba rienda suelta a su pasión por los equinos en el Club Hípico Maracó, al cual acudía cada mañana a bordo de un Chevy azul manejado por un suboficial del Ejército. Es que Baraldini era oficial de Caballería. A fines de 1975, prestaba servicios en el Regimiento 101, emplazado en la localidad de Toay. Casado con la señora Olga Ricci y padre de dos niñas –Rosana y Sandra Mabel–, ese hombre aún joven, extremadamente delgado y con cara aindiada gozaba de una excelente reputación entre sus vecinos, quienes, el 24 de marzo de 1976, asimilaron con sumo beneplácito su designación como jefe de la Policía de La Pampa.

Baraldini, quien sólo exhibía grado de mayor, alternó su cargo con la jefatura operativa de la Sub Zona 1,4. En consecuencia, también controlaba el centro clandestino de detención que funcionaba en la comisaría 1ª de Santa Rosa. Él, en persona, se encargaba de interrogar a los cautivos. Dicen que su voz resultaba más sobrecogedora que los choques de picana con los que solía matizar las preguntas. Se calcula que por aquellas mazmorras pasaron unas 300 víctimas; sólo media docena logró sobrevivir. Uno de ellos, el psicólogo Esteban Tacnoff, aún recuerda que el mayor le preguntó si atendía guerrilleros. La respuesta fue negativa. Entonces, Baraldini impostó un rictus piadoso, y dijo: “Vos tenés mucha suerte: te vas a ir en libertad. Pero no te dediqués más a tu profesión; es subversiva. Dedicate a otra cosa”. Baraldini permaneció en La Pampa hasta 1979.

Al año siguiente pasó a ser el agregado militar de la embajada argentina en Bolivia. Sucedió en ese destino diplomático al mayor Jorge Mones Ruiz, con quien a través de los años –como se verá– compartiría muchos sueños e ilusiones.

De hecho, junto a él y otros 100 militares argentinos enviados a La Paz por el Batallón 601 de Inteligencia del Ejército, organizó el sangriento golpe del 17 de julio de 1980, en el que el general Luis García Meza –célebre por sus vinculaciones con el narcotráfico– derrocó a la presidenta Lidia Gueiler. En semejantes circunstancias, Baraldini haría buenas migas con otro artífice de la dictadura boliviana: el célebre criminal de guerra nazi Klaus Barbie, quien dirigía un grupo paramilitar junto al fascista italiano Stefano Delle Chiaie.
Dos años después, al colapsar el régimen militar, Barbie fue capturado por agentes de inteligencia franceses, quienes lo trasladaron a Lyon. Allí se lo juzgaría por sus atrocidades durante la Segunda Guerra Mundial, al encabezar la Gestapo en esa ciudad. Baraldini, por su parte, regresó a Buenos Aires.

Restablecida la democracia argentina, fue detenido por su responsabilidad en 63 privaciones ilegales de la libertad y 18 casos de tortura. Pero en 1988 fue desprocesado en razón a las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.

El 3 de diciembre de 1990, junto a su compinche Mones Ruíz participó en el fragote carapintada liderado por Mohamed Alí Seineldín. A Baraldini se le asignó la misión de tomar el Regimiento de Patricios, en Palermo. Por ello fue condenado, y permanecería tras las rejas hasta 2002, cuando el presidente interino Eduardo Duhalde lo indultó por “razones humanitarias”.

Al año siguiente, tras reanudarse las causas por crímenes cometidos durante la última dictadura, el juez federal Daniel Rafecas ordenó su detención. Baraldini, entonces, puso los pies en polvorosa.

Cabalgata final

En la próspera Santa Cruz de la Sierra, él se sentía a sus anchas, puesto que sus añejos vínculos de camaradería con los uniformados bolivianos le endulzaron el exilio. Tanto es así que, en 2005, el veterano criminal fue condecorado por el Círculo de Oficiales del Ejército de Bolivia. Tampoco es un detalle menor que su hija, Rosana, se haya casado con el ex militar Raúl López, a quien el alcalde derechista Percy Fernández puso al frente de la Dirección de Seguridad Ciudadana del municipio. Dicha suma de circunstancias hizo que la llegada de Evo Morales al poder, el 22 de enero de 2006, no le quitara el sueño. En esos días, el ex teniente coronel argentino ya se dedicaba de lleno a su escuelita de equinoterapia.

Sin embargo, el 16 abril de 2009 atendió una llamada telefónica que lo hizo palidecer. Luego prendió un televisor. Los noticieros informaban acerca de un tiroteo con la policía en el hotel Las Américas, de aquella ciudad. Allí cayó el húngaro-boliviano Eduardo Rózsa Flores, junto a un rumano y un irlandés; en tanto, otros dos sujetos –un croata y un húngaro– fueron detenidos. El quinteto integraba una célula terrorista de ultraderecha que planeaba asesinar a Evo Morales. El argentino Mones Ruíz formaba parte del complot. Y Baraldini no era ajeno al asunto.

A partir de entonces, abandonó para siempre el ejercicio de la equinoterapia. Y también abdicó a su intensa vida social. Las autoridades locales lo buscaban afanosamente. Lo cierto es que pudo sobrellevar la clandestinidad gracias a la protección brindada por su yerno.

Ya se sabe que el espíritu navideño le jugó una mala pasada.
Tras ser expulsado de Bolivia, su nuevo domicilio es el penal de Marcos Paz.
Ahora deberá pagar sus crímenes.

LUNES 9 DE ENERO DE 2012 - COMCOSUR / MONTEVIDEO
 


3) LA PROFESIÓN PERIODÍSTICA COMO ESCUDO VIL
Gustavo Veiga (Página/12)

FELICIANO LOSADA Y JORGE ZALDARRIAGA, PERIODISTAS DEPORTIVOS Y DELATORES

Ambos integraron en La Pampa el aparato de Inteligencia del Destacamento 601 durante la dictadura. El primero –ya fallecido– fue presidente del Círculo de Periodistas Deportivos de esa provincia. El otro, hoy devenido folclorista, aún puede contar qué hizo durante aquellos años.

Dos periodistas deportivos, uno de ellos ya fallecido, integraron el aparato de Inteligencia de la última dictadura en La Pampa. Feliciano Losada, el muerto, presidió el Círculo de Periodistas Deportivos de la provincia, y un premio otorgado por la entidad llevaba su nombre hasta 2009. Jorge Zaldarriaga supo ser relator de fútbol y se desempeñó en Radio Nacional como locutor. Ambos quedaron en evidencia el año pasado, cuando el gobierno nacional difundió las listas de agentes civiles que revistaban en las tres armas.

A fines de 2010, la distinción al atleta pampeano con mejor proyección internacional dejó de llamarse Losada, en repudio a su papel como delator. Su colega también soportó el rechazo de la comunidad. Devenido folclorista, lo bajaron del escenario cuando se disponía a actuar con su dúo por los festejos del Bicentenario. Sus historias reflejan las conductas impronunciables de quienes trabajaron a sueldo del régimen militar mimetizados en la sociedad. Ni siquiera Bernardo Neustadt, redactor de la revista Racing, y José María Muñoz, la voz del Mundial ’78, habían llegado a tanto. Ellos hicieron otro tipo de daño.

El caso de Losada, un agente de reunión, como aparece en la nómina de quienes reportaban al Destacamento de Inteligencia 601, se conoce hace bastante tiempo en La Pampa. Esa categoría en el aparato represivo implicaba tareas como la infiltración en organismos de derechos humanos, sindicatos e institutos de enseñanza. Incluso, la participación en acciones armadas. Al mismo tiempo, Losada trabajaba en el desaparecido diario La Capital, en La Reforma y en la Facultad de Agronomía de la universidad nacional de su provincia como personal no docente. Lideró, ya en democracia, el Círculo de Periodistas Deportivos en la década del ’80.

En la siguiente, se transformó en dirigente de la Unión de Jubilados Civiles y en candidato a integrar el Instituto de Seguridad Social pampeano. Oscar Gatica, director de Coordinación Institucional de la Secretaría de Derechos Humanos pampeana, citado por Diario Textual.com, dijo que “el caso más conocido es el de Feliciano Losada. En ese momento, se decía y se sospechaba que era de la SIDE. Ya antes del golpe del ’76 se decía. Siempre fue un nombre que estuvo dando vueltas, pero era de difícil comprobación”.

Hasta fines del año pasado, el Círculo de Periodistas Deportivos no había sopesado debidamente los antecedentes de Losada. En un artículo publicado el 3 de noviembre titulado “Círculo de Periodistas sigue ‘homenajeando’ a un delator del Batallón 601”, el diario digital describía que el Premio Internacional Feliciano Losada otorgado a los más destacados atletas pampeanos se seguiría entregando. Un mes después, en diciembre, la repercusión que ya había generado la lista de 39 pampeanos que integraban el aparato de Inteligencia –conocida en febrero del 2010– acabó con el reconocimiento al periodista por los “servicios prestados”. Ahora el galardón se llama Raúl “Poroto” Arballo, en memoria de un veterano cronista deportivo fallecido en abril del año pasado. Se concede a deportistas de 33 disciplinas diferentes.

De Losada hay que agregar un detalle: era concuñado del represor prófugo Luis Enrique Baraldini, ex jefe de Policía de La Pampa desde el golpe del ‘76. El militar, un coronel carapintada que el 3 de diciembre de 1990 se sublevó a las órdenes de Mohamed Alí Seineldín, fue condenado por el hecho y cumplió prisión en Campo de Mayo hasta que lo indultó Eduardo Duhalde en 2002. Sus últimos pasos se pueden rastrear en Bolivia, en Santa Cruz de la Sierra, donde llevaba una vida en apariencia normal. Adiestraba militares que en 2005 lo condecoraron por su “vocación de servicio” y se daba el gusto de dedicarse a la equitación.

En actos públicos también se hacía pasar como Luis Pellegri, integrante del Círculo de Caballería. Un pedido de captura internacional pesa sobre él. Por eso no pudo ser juzgado por los crímenes cometidos en la Subzona 14, que terminaron con varias condenas a represores pampeanos en diciembre pasado. Losada, en cambio, se murió sabiendo que gozaba del reconocimiento de sus colegas. “No se habló demasiado del tema en estos meses, pero el Círculo ni siquiera sacó una nota aclaratoria. Estaban todos los elementos para hacerlo”, le dijo a Página/12 el periodista deportivo Juan Carlos Jáuregui, de General Pico.

El Sapo Zaldarriaga revistaba en el aparato de Inteligencia como “dactilógrafo”. Con Losada tuvieron en común que presidieron el Círculo de Periodistas Deportivos de La Pampa en distintas etapas. A diferencia del veterano cronista que falleció sin poder describirle a la Justicia cómo delataba gente entre 1976 y 1983, el relator de fútbol todavía está en condiciones de contar qué hizo durante aquellos años. Retirado de las canchas, se dedicó al folclore y estuvo muy cerca de subir a un escenario por los festejos del Bicentenario el último 25 de mayo. No pudo porque el promotor del espectáculo, Gustavo Díaz, se percató de su pasado como infiltrado del Ejército y decidió cancelar su actuación en el Teatro Español con el dúo Zaldarriaga-González.

Mario Canoba, presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de la provincia, convalidó esa determinación: “Tendremos un festejo acorde, sin colaboradores de la dictadura arriba del escenario”, le dijo a El Diario de La Pampa. “Si bien es cierto que no juzgamos la situación de Zaldarriaga porque nosotros no somos jueces, hay un documento que avala su participación y nadie puede quedar al margen, y hay que tomar decisiones rápidas por el bien de la democracia y la defensa de los derechos humanos”, agregó.

Losada y el relator se reportaran al Destacamento de Inteligencia cuya sede se levantaba frente a la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), en la calle Quintana de Santa Rosa. La lista que los delató por ser delatores –vaya paradoja– tenía la firma del jefe de Inteligencia del Ejército, César Milani. En ella figura también un periodista más, Gerardo Adán Yanes, quien es director de un semanario de distribución gratuita, Región Empresa Periodística y fotógrafo. “Me sorprende, la verdad, me sorprende”, respondió cuando lo consultó Maracódigital.com, un portal de General Pico. El título del libro que escribió el periodista Fernando Ferreira en 2008 sobre el papel que cumplió el periodismo deportivo durante la dictadura viene bien para definir los casos de Losada y Zaldarriaga: “Hechos pelota”, se llama. La lista con los 4300 agentes del 601 sólo aporta los nombres y la función que cumplían en el batallón. Los agentes de reunión como Losada eran los que acopiaban información más sensible. Buchones que aún se confunden entre la gente a cualquier hora y en cualquier sitio.

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4) CHILE: DE MODELO NEOLIBERAL A PARADIGMA DEL DESASTRE
Paul Walder (Punto Final)

La crisis es como un lejano rumor. Cuando Europa colapsa, Estados Unidos pierde su condición de superpotencia económica y China reduce su ritmo de crecimiento y de motor de la economía mundial, Chile vive ensimismado en su delirio de consumo. El ciudadano, más informado por la publicidad que por los periódicos, continúa en la bicicleta financiera, armándose de nuevos créditos para adquirir más bienes, en tanto el sector financiero y el comercio siguen trazando proyecciones, acomodando activos y ampliando sus mercados. Una etapa más del proceso de acumulación y concentración de la riqueza que esta vez apunta a un futuro incierto; las informaciones económicas que llegan anuncian la catástrofe.

Hace un par de semanas, el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, admitió que Chile no “está blindado”, pero sí “bien preparado” para enfrentar la crisis mundial. ¿De qué se trata esta declaración? Es simple: preparado para arropar los mercados, pero no blindado para enfrentar los problemas derivados del modelo que ha colocado a Chile como el paradigma de la desigualdad. Los cambios que clama la sociedad civil organizada, como una profunda reforma tributaria, tendrán que esperar tiempos mejores. Habrá recursos y políticas para amortiguar presiones especulativas, pero no para apuntalar las alicaídas pymes, la pérdida de empleos ni el reforzamiento de la educación pública: en política económica, el ministro Larraín es un administrador del modelo instalado por la dictadura militar y fortalecido durante las dos décadas de la Concertación.

Posiblemente pocos ciudadanos leyeron las declaraciones de Larraín. Porque las estadísticas económicas locales escriben otra realidad. Este año terminará con un récord en la venta de automóviles nuevos, con más de 300 mil vehículos, en tanto el comercio ya saca cuentas alegres para las ventas de Navidad, que presume crecerán un once por ciento en comparación con 2010.

Si así funciona el mercado de los consumidores, en las altas finanzas los movimientos son aún mayores. El grupo Saieh, dueño de Copesa, y con activos en Ripley, Unimarc y Corpbanca, adquirió un banco en Colombia (la filial del Santander), en tanto Cencosud anunció haber adquirido la tienda Johnson y prepara la inauguración, hacia el segundo semestre de 2012, de Costanera Center, el mall de Providencia que espera recibir cuatro millones de visitas.

Hedor a descomposición

Fruición por el consumo, nuevos negocios pero también, de manera casi obscena, información detallada sobre cómo se hacen estos negocios. El veloz proceso de concentración de la riqueza comienza a exhibir su modus operandi: la colusión, desde los volúmenes de producción como en los pollos a los acuerdos de precios como en las farmacias y, ahora, en los supermercados. Pero también corrupción: el Consejo de Defensa del Estado (CDE) decidió querellarse contra Cencosud por fraude aduanero y fraude al Fisco al haber ingresado a Chile, desde Argentina, productos rotulados como ayuda humanitaria, que fueron posteriormente vendidos a la Onemi.

Hay una relación directa entre la empresa privada y el gobierno, la que es muy estrecha en el caso de Cencosud. Uno de los ministros mejor evaluados y posible delfín de Sebastián Piñera es Laurence Golborne, gerente general de Cencosud hasta su paso al gobierno. Aun cuando Golborne no tiene relación con la administración que cometió el fraude por el cual se ha querellado el CDE, sí hay un incidente previo, durante su gerencia general, que llegó al Sernac y a los tribunales como antecedente y práctica similar a la montada por La Polar.

Durante los años de gerencia de Golborne, Cencosud aumentó la comisión por la mantención de la tarjeta Jumbo al más puro estilo de La Polar. Lo hizo de manera no sólo unilateral y arbitraria, sino a espaldas de los clientes, que no fueron informados previamente del incremento de la comisión: a partir de marzo de 2006 subiría desde 460 a 990 pesos para todos los clientes que tuvieran un promedio de compras inferior a 50 mil pesos mensuales durante los seis meses anteriores a esa modificación. Y como los poseedores de tarjetas Jumbo Mas se calculan en más de cuatro millones, el negocio sumaba también muchos millones. Tras millares de reclamos, los clientes de la tarjeta Jumbo junto al Sernac interpusieron, en 2006, una demanda colectiva en el 10° Juzgado Civil de Santiago. Para el Sernac, el cambio unilateral de las comisiones se estrellaba contra La ley del Consumidor: no sólo se hacía sin el consentimiento de los clientes; la empresa inventaba nuevas cláusulas. La no respuesta por parte del consumidor significaba la aceptación del alza.

Como Cencosud no ofreció solución efectiva tras los múltiples reclamos, el Sernac interpuso una demanda colectiva el 6 de diciembre de 2006 en la que exigió que se sancionara la infracción a la ley y que cesaran los cobros indebidos. Solicitó también la devolución de lo pagado en exceso, con reajustes e intereses, por todo el periodo -o al menos desde marzo 2006- y hasta cuando los consumidores hubieren expresado su consentimiento y la forma en que tales devoluciones se harían efectivas.

A Golborne parece preocuparle e incomodarle este vendaval que sopla contra la empresa privada. Si años atrás el libre mercado desregulado era considerado como parte de la naturaleza económica, hoy, ante todo tipo de reclamos, protestas, movilizaciones, rayados en las calles y demandas en tribunales, los mismos empresarios y políticos han salido a defender las bases del modelo. Lo hacen porque hay riesgos de que se caiga a pedazos.

Golborne y Cencosud en la defensa del modelo

La semana en que Cencosud recibió la demanda del CDE, su ex gerente general y hoy ministro de Obras Públicas salió a defender el modelo neoliberal a través de una extensa columna de opinión en El Mercurio. Allí Golborne hace una férrea defensa de la empresa privada. En tono de estadista, dice: “Necesitamos emprendedores, y muchos: pequeños, medianos y grandes. Día a día cientos de emprendedores nos muestran cómo construir un país grande, en forma ética, responsable y con conciencia social. Es gracias al esfuerzo conjunto de empresa y Estado que hemos avanzado significativamente en las últimas décadas en la derrota de la pobreza. Debemos tener cuidado entonces que algunos casos o situaciones puntuales no empañen la labor de cientos de miles de emprendedores a lo largo de todo el país”.

Sin embargo, dice que hay mala intención en las actuales críticas: “Resulta preocupante este afán que tenemos de estar permanentemente viendo todo mal. Ciertamente no es así, porque hay más de 800 mil emprendedores en el país y la inmensa mayoría de ellos desarrolla ese emprendimiento con buenas prácticas. No podemos extrapolar el mal comportamiento de unos pocos para condenar el bien que hacen muchos”.

El modelo neoliberal, pese a las enormes utilidades empresariales y a los esfuerzos discursivos de oficiantes como Golborne, no puede estar hoy más desprestigiado, lo que se refleja en múltiples sondeos de opinión. Una percepción que con los nuevos casos de fraude, colusión y corrupción posiblemente tenderá a profundizar su deterioro. Es así como el Latinobarómetro 2011 evacuó un informe lapidario para la institucionalidad económica chilena. Así vemos que entre 2010 y 2011 la idea de progreso ha caído 26 puntos porcentuales, en tanto la satisfacción con la democracia y el gobierno cayó unos 24 puntos, concluye el sondeo. También caen 18 por ciento las expectativas de un futuro mejor, y una mayoría estima que 2012 será peor que el año en curso.

En esta encuesta los grandes mitos neoliberales se van al suelo. Baja un 14 por ciento la creencia que las privatizaciones han sido beneficiosas para el país y baja también la idea de que la economía de mercado es el único sistema para alcanzar el desarrollo. En fin, éstos y otros indicadores están muy debajo de la media latinoamericana.

La percepción es que las cosas están peor

Esta percepción tal vez se relacione con la siguiente afirmación de Marta Lagos, directora de Latinobarómetro: “La clase media emergente, que acaba de salir de la pobreza, no logra consolidarse en un mundo hecho para una clase media alta acomodada. Las condiciones no están dadas para que la clase media baja pueda competir y ganarse un lugar en la sociedad chilena. No hay meritocracia, importa el color de la piel, el mercado del trabajo no existe”.

Si observamos lo que ocurre más allá de nuestras fronteras, se perfila otro mundo. Porque donde miremos y escuchemos, el rumor es de una inminente catástrofe. Ya no lo dicen economistas independientes e intelectuales, sino la misma institucionalidad financiera mundial. Desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) a todas las agencias de calificación de riesgo anuncian una tormenta no sólo de grandes proporciones, sino inédita.

En diciembre Christine Lagarde, directora gerente del FMI, hizo una comparación que muy pocos oficiantes se habían atrevido hacer. Lagarde comparó el actual trance que vive la economía mundial con el escenario previo que condujo a la Gran Depresión de los años 30 del siglo pasado. Para ser exactos, dijo al Financial Times que la economía global “enfrenta un panorama de retracción, incremento del proteccionismo, aislamiento y... lo que pasó en los años 30”. Agregó que “no hay economía en el mundo -de bajos ingresos, mercados emergentes, de ingresos medianos o economías superavanzadas-, que vaya a ser inmune a la crisis que vemos no sólo desarrollándose sino escalando”.

Esta declaración basta para comprender que las cosas no serán muy difíciles sino catastróficas en 2012, y no hablamos sólo de economía. Como ya se observa en gran parte de globo, los efectos de la crisis han generado un clima de movilización social sin precedentes desde los años 60 del siglo pasado, lo que ha derivado en el comienzo de una impredecible inestabilidad política, como se ha visto en Grecia e Italia, con la instalación de la noche a la mañana de banqueros funcionales a los grandes capitales como jefes de gobierno.

Al respecto, otras de las citas del Financial Times debieran ser extremadamente preocupantes para los países europeos. Lagarde les dice a estas economías que la única solución que propone el FMI es continuar el camino que siguieron las economías latinoamericanas durante los años 80 y 90. Esto es, poner en práctica las “reformas estructurales” para pavimentar el camino al neoliberalismo extremo. Privatizaciones, reducción del aparato estatal, fin de la seguridad social, de la salud y la educación pública. “Esto va a requerir esfuerzos, ajustes y claramente va a comenzar desde el corazón de la crisis, que está obviamente en los países europeos y en particular en los países de la zona euro”, dijo.

Pero fue incluso más allá. La francesa dijo desembozadamente que los procesos democráticos a menudo hacen difíciles las soluciones rápidas, por lo que debe resolverse la colisión de las expectativas de los mercados con la realidad política. Los ejemplos políticos recientes de Grecia e Italia, tan celebrados por los mercados y el mismo FMI, indican hacia dónde avanzarán las soluciones, las que sí se estrellarán con una sociedad civil maltratada y, por sobre todo, indignada.

Si esta es la opinión del FMI, las informaciones económicas y sociales refuerzan esta oscura visión. En España, sondeos recientes muestran que más del 22 por ciento de la población, unos diez millones de personas, viven en condición de pobreza relativa, con menos de 500 euros (unos 350 mil pesos) al mes. Dos millones de personas tienen ingresos menores a 300 euros mensuales, ya en la categoría de pobreza severa.

Una información aparecido en la National Public Radio (NPR) de Estados Unidos entrega una visión de cómo la crisis, el desempleo y el aumento del costo de la vida ya afecta a millones de familias. Más de 47 millones de personas viven bajo la línea de la pobreza, número que se ha incrementado desde los 37 millones registrados hace apenas cuatro años. En la actualidad, sobre el 15 por ciento de la población vive en condiciones de pobreza, porcentaje que aumenta día a día. Si es así en el mundo desarrollado, en Chile, otrora paradigma del neoliberalismo, se incuba la tormenta perfecta. Podemos ver un 2012 sumergido en la crisis global con una ciudadanía que, finalmente, clama por un cambio del modelo.

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5) SHELL DERRAMA 40 MIL TONELADAS DE CRUDO EN NIGERIA

Shell causa el peor derrame de petróleo de la década en Nigeria
Cada año se vierte más crudo en el delta del Níger que el derramado por BP en el golfo
(El País/Agencias)

Nigeria se encuentra en estado de alerta después de que la compañía Shell anunciara el derrame de unos 40.000 barriles de petróleo en la costa de este país del África occidental. El vertido, que se ha extendido por unos 185 kilómetros de océano, sería el peor en Nigeria desde el que en 1998 afectó a un yacimiento de la multinacional petrolífera Mobil, según la Agencia nigeriana Nacional para la Detección y Respuesta ante Derrames de Petróleo (NOSDRA, en inglés).

El vertido se suma al anuncio del presidente Goodluck Jonathan, que declaró estado de emergencia el sábado en partes de Nigeria asoladas por una violenta insurgencia islamista y ordenó el cierre de las fronteras con Camerún, Chad y Níger. El accidente se produjo el día 20 mientras el petróleo era transportado desde una plataforma flotante en el yacimiento de Bonga a un buque cisterna a unos 120 kilómetros mar adentro desde el delta del Níger. El sitio de Bonga, que produce unos 200.000 barriles diarios, ha sido cerrado temporalmente como consecuencia del vertido.

"Lamentamos que este derrame haya ocurrido, en cuanto lo supimos detuvimos la circulación del petróleo y movilizamos nuestros recursos y los de la industria para asegurar que los efectos son minimizados", ha dicho en un comunicado Mutiu Sunmonu, presidente de Shell Nigeria. Según la propia compañía, alrededor de la mitad del petróleo derramado se ha disipado debido a "la evaporación y a la dispersión natural". Shell reconoce que el área afectada es muy grande pero señala que la capa de petróleo es muy fina.

Sunmonu ha insistido en que están haciendo todo lo posible para limpiar el vertido cuanto antes: "Estamos enviando barcos con dispersante para disolver la mancha de petróleo, estamos movilizando aviones para que apoyen a los barcos y también equipamiento de infrarrojos para poder trazar las pocas áreas donde la capa puede ser más ancha". Sin embargo, estas palabras servirán de poco alivio a los habitantes de una de las zonas más afectadas por derrames de este tipo en el mundo, y donde Shell cuenta con un negativo historial de sucesos.

Cada año se vierte más petróleo en la región del delta del Níger que el derramado el año pasado por BP en el golfo de México y que fue noticia durante semanas. Solo entre 1970 y 2000 hubo más de 7.000 vertidos de petróleo y aún quedan miles de sitios por limpiar, según cifras del Gobierno nigeriano. Y de estos derrames, más de 1.000 se atribuyen a Shell. La propia compañía admitió en agosto su responsabilidad por dos enormes vertidos ocurridos en 2008 en los pantanos de la zona de Bodo. Entonces, más de 300.000 barriles de petróleo contaminaron los terrenos y afectaron a 69.000 personas, según las autoridades locales.

También en agosto, un informe de Naciones Unidas afirmó que tratar adecuadamente la zona de Ogoniland en Nigeria supondría la mayor limpieza de residuos petrolíferos de la historia y que costaría unos 1.000 millones de dólares. Este informe nombraba a Shell como una de las causantes del desastre medioambiental en Ogoniland.

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6) OBAMA BUSCA DISTANCIARSE DE UN ATAQUE ISRAELÍ A IRÁN
Análisis de Gareth Porter * (IPS)

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, parece mantener la esperanza de no quedar atrapado en una guerra contra Irán iniciada por Israel, pese a las presiones del primer ministro de ese último país, Benjamín Netanyahu.

El año pasado salieron a la luz nuevas evidencias de que Netanyahu habla en serio de asestar un golpe militar al programa nuclear iraní. Para ello explota la fuerte influencia que su derechista partido Likud ejerce en Estados Unidos sobre el opositor Partido Republicano y, por extensión, sobre el Congreso legislativo.

El exjefe del Mosad (servicio secreto israelí) Meir Dagan reveló el 2 de junio de 2011, en su primera aparición pública tras la renuncia a ese cargo en septiembre de 2010, que él, el entonces comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Gabi Ashkenazi, y el entonces jefe de los servicios de seguridad (conocidos por sus siglas hebreas Shin Bet), Yuval Diskin, habían podido "bloquear toda aventura peligrosa" por parte de Netanyahu y del ministro de Defensa, Ehud Barak.

El periódico israelí Maariv informó que esas tres figuras, junto con el presidente Shimon Peres y el comandante Gadi Eisenkrot, habían vetado en 2010 una propuesta de Netanyahu para atacar Irán.

Dagan dijo formular públicamente esas revelaciones por "miedo de que nadie parara a Bibi (apodo de Netanyahu) y a Barak". También afirmó que un ataque israelí contra Irán podría desatar una guerra que "pondría en peligro la existencia del Estado" de Israel, señalando que su revelación no era parte de una guerra psicológica.

En general hay consenso en cuanto a que un ataque israelí puede retrasar solo temporariamente el programa nuclear iraní, implicando un riesgo importante para el Estado judío. Pero Netanyahu y Barak esperan involucrar a Estados Unidos en la guerra, a fin de crear una destrucción mucho mayor y, tal vez, derrocar al régimen islámico.

El secretario estadounidense de Defensa, Leon Panetta, intentó infructuosamente en octubre lograr un compromiso del primer ministro israelí y de Barak en cuanto a que el estado judío no lanzaría un ataque contra Irán sin consultar primero a Washington, según fuentes de Estados Unidos e Israel citadas por The Telegraph y por el periodista especializado en temas de inteligencia Richard Sale.

En una reunión con Obama pocas semanas después, el nuevo jefe del estado mayor conjunto, general Martin Dempsey, y el nuevo jefe del Comando Central de Estados Unidos (Centcom), general James N. Mattis, se mostraron desilusionados porque el presidente no había sido suficientemente firme en su oposición a un ataque israelí, según Sale.

Obama respondió no tener influencia sobre Israel, porque este "es un país soberano".

Su comentario pareció indicar un deseo de distanciar a su gobierno de un ataque israelí contra Irán, pero también dejó en claro que no le diría a Netanyahu que no toleraría tal acción.

El gobierno de Obama considera que las sanciones contra Irán, que en los últimos tiempos han buscado reducir las importaciones mundiales de crudo iraní, son una alternativa a un ataque israelí. Pero lo que Netanyahu tenía en mente al proponer tal iniciativa era mucho más radical de lo que el gobierno de Obama o la Unión Europea podrían aceptar.

Cuando Mark Dubowitz, director ejecutivo de la Fundación para la Defensa de las Democracias, estrechamente alineada con el partido Likud de Netanyahu, impulsó la idea de las sanciones contra toda institución financiera que hiciera negocios con el Banco Central de Irán, el objetivo fue que a los países les resultara imposible importar crudo iraní.

Funcionarios estadounidenses dijeron el 8 de noviembre a la agencia Reuters que las sanciones contra el Banco Central iraní no estaban sobre la mesa. El gobierno de Obama alertó que tales sanciones implicaban el riesgo de una aguda subida de los precios del petróleo en todo el mundo, y un empeoramiento de la recesión mundial, además de, en realidad, incrementar las ganancias petroleras de Irán.

Pero Netanyahu usó el poder del American Israel Public Affairs Committee (AIPAC) sobre el Congreso en relación a Israel para sobrellevar la oposición a Obama.

El Senado aprobó por unanimidad una enmienda que representaba la posición de Netanyahu sobre las sanciones centradas en el sector petrolero y el Banco Central de Irán. Y esto, pese a una carta del secretario del Tesoro, Tim Geithner, en la que se manifestaba en contra. Una enmienda similar se aprobó el 15 de diciembre en la Cámara de Representantes.

El gobierno de Obama se sentó a negociar con sus aliados europeos, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos sobre la reducción de las importaciones de crudo iraní, intentando a la vez llenar los vacíos con otras fuentes. Pero varios países, entre ellos Japón y Corea, se excusan, y la UE insiste en proteger a Grecia y a otras economías vulnerables.

Es probable que el resultado sea un régimen de sanciones que reduzca las exportaciones iraníes solo marginalmente, en vez de imponer las drásticas que reclamaban Netanyahu y Barak. Toda suba de los precios del petróleo generada a raíz de las sanciones contra el sector petrolero iraní solamente perjudicarán las posibilidades de reelección de Obama.

En una entrevista concedida en noviembre a la cadena de televisión por abonados estadounidense CNN, Barak advirtió a la comunidad internacional que Israel podría tener que tomar una decisión sobre la guerra en un plazo de apenas seis meses, porque los esfuerzos de Irán de "dispersar y fortificar" sus instalaciones nucleares pronto volverían ineficiente un ataque contra las centrales.

Netanyahu, quien no oculta su desconfianza hacia Obama, puede esperar presionarlo al máximo para que apoye militarmente a Israel en una guerra con Irán, atacando durante una campaña en la que el candidato republicano le acuse de ser suave en relación a la amenaza nuclear iraní.

Por otro lado, si el candidato republicano está en una posición fuerte como para ganar las elecciones, Netanyahu querrá esperar a que se instaure un nuevo gobierno alineado con su postura beligerante hacia Irán.

Mientras, el hecho de que Estados Unidos se retirara de Iraq implicó también el fin del control de la fuerza aérea estadounidense sobre el espacio aéreo iraquí, que durante mucho tiempo se había considerado un importante disuasor de un eventual ataque israelí contra Irán.
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* Gareth Porter es historiador y periodista de investigación especializado en seguridad nacional de Estados Unidos. Su último libro, "Perils of Dominance: Imbalance of Power and the Road to War in Vietnam" (Peligros del dominio: Desequilibrio de poder y el camino hacia la guerra en Vietnam), fue editado en 2006.

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7) BAHREIN: RELATO NUMÉRICO DE UN LEVANTAMIENTO
Rannie Amiri (CounterPunch) *

—Población de Bahrein: 1,2 millones
—Número de habitantes que tienen la ciudadanía bahreiní: 535.000
—Porcentaje de ciudadanos que son musulmanes chiíes: 70%
—Porcentaje de los anteriores en el gobierno: 13%
—Cifras de altos cargos que ocupan en el Ministerio de Defensa, Ministerio del Interior, Ministerio para Asuntos del Gabinete, Guardia Nacional, Consejo Supremo de Defensa y Corte Real: 0
—Porcentaje en el Ministerio de Finanzas: 10%
—Porcentaje en el Ministerio de Información: 6%
—Porcentaje en el cuerpo judicial: 5%
—De los 1.000 empleados del aparato nacional de seguridad, porcentaje de quienes no son bahreiníes: 64%
—Porcentaje de los que son chiíes bahreiníes en dicho aparato: menos del 5%
—De los 20.000 miembros de las Fuerzas Especiales de Seguridad paramilitares, porcentaje de no bahreiníes: 90%
—Porcentaje de chiíes bahreiníes en dichas Fuerzas: 0
—Número de bahreiníes elegidos de entre todas las sectas presentes en el poderoso Consejo de la Shura del país: 0
—Día que empezaron en Bahrein las protestas pro democracia formando parte de la Primavera Árabe: 14 de febrero de 2011.
—Número de personas que tomó las calles: 300.000
—Equivalencia proporcional si los egipcios hubieran hecho otro tanto en su país: 40 millones
—Pruebas de que Irán hubiera instigado las manifestaciones: 0
—Fecha en la que Arabia Saudí invadió Bahrein para aplastar el levantamiento: 14 de marzo de 2011
—Cifra de soldados saudíes, emiratíes y qataríes que llegaron a Bahrein en vehículos blindados: 1.500
—Personas asesinadas desde el 14 de febrero: 50
—Número de víctimas como consecuencia de disparos de gases lacrimógenos contra hogares o de disparos con balas de goma a muy corta distancia: 30
—Edad de la víctima más joven: 5 días
—Arrestos arbitrarios: 1.500
—Civiles sentenciados por tribunales militares: 208
—Médicos sentenciados por ofrecer atención médica a los manifestantes: 20
—Cifra acumulativa de años de cárcel impuestos: 2.500 años.
—Ciudadanos acusados actualmente de violar la libertad de expresión o las normas asamblearias: 1.000
—Casos documentados de torturas y malos tratos desde el comienzo de la revuelta: 1.866
—Funcionarios bahreiníes responsabilizados de los asesinatos o del uso sistemático de la tortura: 0
—Mezquitas destruidas: más de 40
—Periodistas perseguidos: más de 90
—Trabajadores despedidos por apoyar, tomar parte o ser sospechosos de haber participado en las actividades a favor de la democracia: 2.710
—Estudiantes universitarios expulsados por las mismas razones: 477
—Prisioneros de conciencia: 500
—Puesto que ocupa Bahrein entre los países con mayor número de prisioneros políticos per capita: el primero
—Valor de las armas vendidas por EEUU a Bahrein: 53 millones de dólares
—Años que lleva la familia al-Jalifa gobernando Bahrein: 228
—Días que les quedan en el poder: están contados

Gracias al Centro por los Derechos Humanos de Bahrein y a otras ONG por la ayuda prestada para recopilar estas cifras.

Rannie Amiri es un comentarista independiente de temas relativos a Oriente Próximo. Puede contactarse con él en rbamiri@yahoo.com
Fuente: http://www.counterpunch.org/2011/12/30/bahrain-by-the-numbers/
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

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8) LA DEMOLICIÓN DE CANADÁ
Alberto Rabilotta (Alai)

La gran crisis del capitalismo está permitiendo a la plutocracia financiera dominante destruir una a una todas las grandes conquistas socioeconómicas de los pueblos. Parecería que nada puede resistir a esa brutal aplanadora que cotidianamente deja un tendal de desempleados y excluidos. Y Canadá no es una excepción.

En Canadá el 2011 terminó y el 2012 comienza con dos importantes cierres patronales (lock-out) para cortar los salarios y destruir a los sindicatos. El primer lock-out es el de la empresa Electro-Motive Canadá de London, provincia de Ontario, una filial de la transnacional Carterpillar de Estados Unidos (EE.UU.) que exige de sus 420 trabajadores la aceptación de una baja de 50 por ciento en el salario, las pensiones y beneficios. El segundo lock-out es en la fundición de la transnacional minera Río Tinto Alcan en Alma, provincia de Québec, donde 780 trabajadores fueron impedidos de entrar al trabajo después de semanas de negociaciones infructuosas para renovar el contrato colectivo de trabajo, que expiró el domingo pasado.

Ambos casos no sorprenden. La baja de salarios y de las pensiones, y el debilitamiento o la demolición de los sindicatos se han convertido en la norma en Canadá bajo el gobierno del primer ministro conservador Stephen Harper, que además ha limitado –por no decir eliminado- el derecho de huelga en el sector público federal y en el sector privado de registro federal, como fue evidente durante la reciente intervención del gobierno para poner fin a las huelgas en Correos Canadá –una empresa autónoma- y en Air Canadá, una empresa privada.

El año comienza, si uno sigue los titulares de los grandes diarios canadienses, como el Globe an Mail (G&M), con el recordatorio de que en las primeras tres horas del 2012 los ricos empresarios o ejecutivos ya ganaron el equivalente del salario anual promedio de un trabajador en el 2010 (1), o sea 44 mil 366 dólares canadienses (el dólar canadiense está casi en paridad con el estadounidense), y que el ingreso promedio de los “grandes jefes de empresas” en el 2010 fue equivalente a 189 salarios anuales del trabajador promedio, o sea de ocho millones 385 mil dólares, según los cálculos del Centro Canadiense para Políticas Alternativas (CCPA, en su sigla en inglés). Por su parte el Toronto Star, diario de mayor circulación en el país, destaca la misma información, enfatizando que en el 2010 los 100 ejecutivos mejor pagados del país se concedieron un aumento del 27 por ciento, mientras que el trabajador canadiense promedio solo logró un alza de 1.1 por ciento, o sea menos que la tasa de inflación.

Implantando la desigualdad a marcha forzada

Para quienes han vivido en Canadá durante las últimas cuatro o cinco décadas, como es el caso de quien esto escribe, es visible y palpable la rápida demolición a partir de mediados de los 90 y con una fuerte aceleración desde mediados de la década pasada, cuando los conservadores de Harper llagaron al gobierno, de un sistema que había alcanzado - entro de las economías capitalistas avanzadas-, niveles de igualdad más comparables a los países nórdicos de Europa que a los de EE.UU., como es constatable en las gráficas que miden el “índice Gini” en las últimas tres décadas de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

El último informe de la OCDE sobre el aumento de la desigualdad en los países miembros (2) revela que desde mediados de los años 90 del siglo pasado se agranda la brecha entre ricos y pobres en Canadá: El tope de la pirámide canadiense, el uno por ciento de los ricos, vio pasar su parte de los ingresos totales del país de 8.1 por ciento en 1980 a 13.3 por ciento en 2007, y la parte de la riqueza que se apropian los más ricos, el 0.1 por ciento, pasó del dos al 5.3 por ciento.

En gran medida esto se explica por la baja de impuestos que favorece a los más ricos: la tasa marginal sobre los ingresos personales que impone el Estado federal bajó 14 por ciento: de 43 por ciento en 1981 pasó a 29 por ciento en 2010, según las cifras de la OCDE.

En cuanto las grandes y medianas empresas canadienses y extranjeras establecidas en el país, que según la agencia Estadísticas Canadá tienen atesorados en reservas y depósitos bancarios más de 583 mil millones de dólares canadienses y 276 mil millones en divisas extranjeras – lo que significa un aumento del 9.0 por ciento desde el 2010 y del 27.3% desde el 2007 -, en el 2012 y por quinto año consecutivo recibirán una baja de su tributación federal, un regalo de dos mil 850 millones de dólares del gobierno conservador de Harper.

En efecto, en el 2012 se aplicará un recorte de 1.5% a la tributación de las empresas, que de esta manera tributarán una tasa del 15.0%, o sea 7.5 por ciento menos que en el 2007, y 15.0 por ciento menos que en la década de los 90.

Como se pregunta el economista Jim Stanford, del sindicato de Trabajadores Canadienses del Automóvil (CAW, en su sigla en inglés), ¿por qué razón en tiempos de déficits fiscales el gobierno se endeuda aun más para aumentar los flujos de capital de empresas que no están invirtiendo en la economía el capital sobre el cual están sentadas?

La creciente desigualdad de ingresos en Canadá se debe en gran medida a la combinación de varios factores, y en particular a la liberalización comercial que comenzó con el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos (EE.UU.) a finales de los 80 y fue ampliado a México (el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN) en los 90. Esta liberalización comercial condujo directamente a la aplicación de las políticas de “flexibilización” del mercado laboral, o sea al combate contra los sindicatos para eliminar los contratos colectivos laborales que aseguran el empleo a tiempo completo, a la reducción de salarios, pensiones, beneficios marginales y condiciones laborales, y a la instauración del “trabajo independiente”, que como señala el informe de la OCDE sobre Canadá “incrementa la desigualdad de ingresos” porque los trabajadores “autoempleados” en general ganan menos, no tienen pensión asegurada ni tampoco gozan de beneficios marginales.

En otras palabras, en una economía capitalista la sindicalización asegura mejores salarios para los trabajadores adherentes, pero también impulsa el aumento del salario mínimo. La eliminación de los sindicatos, el objetivo de la política neoliberal, es para reducir los salarios, las pensiones y empeorar las condiciones laborales.

Craig Riddell, economista especializado en asuntos laborales de la Universidad de Colombia Británica, afirma que el 20 por ciento de la desigualdad en materia de ingresos que se produjo en las últimas décadas en Canadá puede ser atribuida “a la baja de la densidad sindical”, y agrega que esto es particularmente constatable en el sector privado, donde la baja de “densidad sindical” ha sido mas pronunciada.

Al papel de los sindicatos en la reducción de la desigualdad de los ingresos se han unido, históricamente, las medidas de redistribución del ingreso adoptadas a mediados de la década de los años 30 para combatir la Gran Depresión, incluyendo la tributación progresiva y las políticas de pleno empleo – el llamado Estado benefactor -, políticas estas que han sido o están siendo abolidas en las naciones del capitalismo avanzado donde están siendo aplicados los programas de austeridad para “reducir” los déficits fiscales.

De ahí la importancia del decreciente papel del Estado en la redistribución de la riqueza a través de la fiscalidad: Hasta mediados de los años 90, según la OCDE, el sistema tributario y de redistribución fiscal canadiense era tan efectivo para contrarrestar la desigualdad como los existentes en los países Nórdicos de Europa, logrando compensar más del 70 por ciento de la desigualdad por los ingresos provenientes del mercado (ganancias bursátiles, etcétera). El efecto de la redistribución ha declinado desde entonces y ahora “los impuestos y los beneficios solo compensan menos del 40 por ciento del aumento de la desigualdad”.

De Canadá al AcáNada

En el diario G&M del pasado 16 de diciembre el académico canadiense Gerald Caplan alerta, en un articulo titulado “Be very afraid: Stephen Harper is inventing a new Canada”, que hay que temer mucho el “nuevo Canadá” que el primer ministro Harper “está inventando” desde que llegó al gobierno en el 2006, y que ya “ha transformado dramáticamente el viejo Canadá”.

Caplan destaca que en Harper se ve la “naturaleza de los verdaderos creyentes e ideólogos que creen que cualquier medio justifica sus sagrados fines”, y retoma lo expresado por el analista canadiense Laurence Martín –del G&M-, de que al igual que los conservadores estadounidenses de quienes los ‘harperitas’ tienen tanta envidia, nuestro gobierno ha fabricado una nueva realidad que está imponiendo al pueblo canadiense.

El elemento central de la “nueva realidad” es la repudiación, cuando no le conviene al gobierno, de cosas tan “irrelevantes como las evidencias, hechos concretos o la racionalidad”, y después enumerar ejemplos bien concretos a partir de acciones ministeriales, Caplan enfatiza que los “valores (del Canadá de Harper) exigen cambios fundamentales en nuestro proceso de gobierno, como el ataque directo de los sindicatos, las medidas sin precedentes adoptadas para silenciar a las organizaciones no-gubernamentales, la mordaza de los ostensiblemente independientes supervisores federales, y el desprecio de décadas de valiosa diplomacia canadiense en la ONU.

“El nuevo Canadá es un lugar donde se le ha dado al militarismo un más preciado lugar que a las operaciones para mantener la paz”, y cita a Martín, para quien “bajo Stephen Harper el gobierno devino totalmente intrusivo () Los controles de Estado están ahora en el punto máximo de toda nuestra historia moderna. Y todas las indicaciones muestran que seguirán extendiéndose”.

Cualquier observador de la política canadiense puede constatar el desprecio manifestado por el actual Ejecutivo hacia el Parlamento; el cambio radical en materia de política exterior para alinearse con las políticas más agresivas de EE.UU. e Israel; la salida del Tratado de Kioto para torpedear cualquier avance destinado a frenar el recalentamiento global; la conclusión de tratados y acuerdos (como el relativo al perímetro de seguridad continental con EE.UU.) negociados sin consultas y a espaldas del Parlamento, entre otras muchas cosas más.

La lista es larga, y como escribe el analista Campbell Clark al hacer un balance del 2011 (G&M, 28 de diciembre 2011) “en un año en el que el mundo fue sacudido por la crisis financiera y las insurgencias árabes, también sufrió cambios la posición de Canadá. Antes de salirse del campo de batalla en Afganistán, en julio, (el gobierno) se unió a la guerra aérea en Libia. Al terminar (esta guerra) el señor Harper cantó victoria, y prometió que los militares estaban listos para más (misiones). (Harper) bloqueó parte de la declaración de la reunión de los lideres del G8 que exhortaba a negociaciones de paz en Israel, y resistió a la mayoría (de la Asamblea General) de Naciones Unidas al oponerse vocalmente al pedido de reconocimiento de un Estado palestino”.

Entre las instituciones canadienses que peligran, porque los conservadores no aceptan criticas ni mención de otra opinión que la gubernamental, está la emisora pública Radio-Canadá/Canadian Broadcasting Corp.

El 2012 también comienza en este Canadá de Harper con la iniciativa gubernamental para establecer, dentro del ministerio de Relaciones Exteriores, la Oficina de Libertad Religiosa (OLR), vista por analistas como otro signo del viraje conservador en materia de política exterior, y sin duda uno que entrelaza de manera sólida al gobierno conservador canadiense con los movimientos religiosos con posiciones muy conservadoras en el país y el extranjero. La OLR, según el G&M, podrá criticar públicamente a los “regímenes” que maltraten a las minorías religiosas, y sin necesidad de pasar por los filtros moderadores de la diplomacia ni expresar la posición del Parlamento.

En el “viejo Canadá” de la democracia liberal en un capitalismo bastante regulado, con sus muchos defectos que siguen vigentes o se agravan aun más bajo el gobierno de Harper, como la terrible situación de muchísimas comunidades indígenas, había empero muchas cosas positivas porque en el marco de América del Norte era la única sociedad relativamente igualitaria, progresista, afable, tolerante social y políticamente.

País de instituciones respetadas y respetables, con un Parlamento vibrante por el respeto de la división de poderes, del procedimiento legislativo y la vigencia de la oposición, con una política exterior con una que otra arista de independencia, ese Canadá está siendo arrasado por un gobierno que, al final de cuentas y más allá de los taparrabos usuales, retórica populista, cuestiones morales o religiosas, está sin vergüenza alguna al servicio directo de intereses económicos privados. ¿Cuáles?: Los principales son las compañías petroleras que explotan el sucio petróleo bituminoso de Alberta y quieren acceder a explotar el petróleo y el gas natural en las aguas de Ártico para abastecer el mercado estadounidense; las compañías mineras y de transformación de metales que explotan yacimientos de oro, plata, cobre, cinc y demás minerales en todos los continentes, y particularmente en América latina; de los intereses de grandes bancos de depósitos e inversiones canadienses, como el Bank of Nova Scotia (Scotiabank), para citar uno que tiene tentáculos en casi toda América latina.

Notas

(1) El CCPA utiliza las cifras del 2010 porque no estaban disponibles las del 2011.
(2) OCDE: http://www.oecd.org/document/10/0,3746,fr_2649_33933_49147850_1_1_1_1,00.html

- Alberto Rabilotta es periodista argentino.

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9) EL OCASO DEMOCRÁTICO
Juan Gabriel Tokatlian (El País de Madrid)

Una de las tantas paradojas actuales es que mientras en la periferia muchas sociedades y Gobiernos intentan ampliar los derechos ciudadanos, en varios países centrales se pretende desvertebrar el Estado de derecho. En América Latina y, en tiempos recientes, en Oriente Próximo y el norte de África con la llamada primavera árabe, se observan impulsos y logros importantes en el reclamo y la extensión de derechos y garantías de diverso tipo. Inversamente, en países clave de Occidente, y desde el 11 de septiembre de 2001, en Estados Unidos se denota un esfuerzo desde el Ejecutivo y el Legislativo (y con pocas limitaciones por parte del Poder Judicial) de recortar y suprimir derechos alcanzados con enorme esfuerzo colectivo. Con el presunto objetivo de proteger la seguridad nacional en Estados Unidos se ha gestado una compleja estructura jurídica, burocrática e institucional cívico-militar que ha configurado de hecho una condición de inseguridad permanente; meta que al parecer ha logrado alcanzar el terrorismo transnacional a una década de los atentados en Nueva York, Washington y Filadelfia.

En ese contexto, la poslegalidad tiende a imponerse: se trata de una situación en la que el derecho interno e internacional se manipula, se desconoce o se quiebra a expensas de un bifronte Estado gendarme que opera con escasa rendición de cuentas hacia adentro y con excesivo despliegue militar hacia afuera. Lo poslegal no es patrimonio exclusivo de Estados Unidos -recientemente la secretaria del Interior de Reino Unido, Theresa May, sugirió la necesidad de deshacerse de la Ley de Derechos Humanos de 1998-, pero tiene su manifestación más elocuente e inquietante en aquel país.

La poslegalidad se exacerba en Estados Unidos en medio de una fenomenal crisis económica y ante una ciudadanía que, ante la incertidumbre y de modo confuso, se expresa contradictoriamente frente al delicado balance entre seguridad y libertad. Por ejemplo, en junio de 2010 una encuesta a cargo de Rasmussen Reports indicaba que el 28% de los estadounidenses consideraba que era una mala idea el control civil de los militares y apenas el 44% consideraba bueno dicho control. Pero, a su vez, en una encuesta de Gallup efectuada en septiembre de 2011 un 49% de los entrevistados consideraba que el Gobierno federal era "una amenaza inmediata a los derechos y libertades individuales".

La poslegalidad, por vía de presuntos términos legales, rápidamente asimilados por los medios de comunicación y los principales líderes políticos nacionales, naturaliza un nuevo lenguaje que facilita el desprecio por los derechos. Así, en vez de referirse a la tortura se habla de "técnicas acrecentadas de interrogación"; el secuestro extraterritorial de personas, realizado de manera clandestina por funcionarios, se denomina "entrega extraordinaria"; las ejecuciones extrajudiciales se justifican en el marco de las "hostilidades" contra "militantes"; y a las guerras punitivas contra países que no han atacado a Estados Unidos se las llama "acción militar cinética".

La poslegalidad tiene símbolos: Guantánamo y Abu Ghraib. Tiene puntos clave de construcción conceptual: las oficinas del Legal Advisor del Departamento de Estado, del General Counsel del Departamento de Defensa y del Special Counsel de la Casa Blanca. Tiene un mapa de referencia para su racionalización y justificación: la "guerra contra el terrorismo". Y tiene continuidad política bipartidista: desde George W. Bush a Barack Obama.

Ahora bien, tres asuntos han puesto en evidencia el desbordamiento de la poslegalidad de Estados Unidos. Primero, el incesante uso de vehículos aéreos no tripulados (unmanned aerial vehicles), los denominados drones, en Asia (Irak, Afganistán y Pakistán) y África (Libia, Somalia y Yemen). El recurrente uso de aquel medio de combate -al que hay que sumar un fracasado intento reciente en Irán- ha llevado a debatir en torno a la "guerra de los drones"; un modo de enfrentamiento a distancia, sin grandes contingentes en condición de combate frontal, presuntamente de alta precisión y más económico que el despliegue de tropas. El recurso a los drones ha implicado, entre otras, cierta facilidad para lanzar ataques en los que las bajas propias son casi inexistentes, bastante indiferencia de una opinión pública que apenas si conoce el tema y que, en general, no padece costo alguno inmediato después de su utilización, y un ascendente papel militar de los órganos de inteligencia dado que es la CIA la encargada del sistema de lanzamiento. Si bien en 2009 el Informe del Relator Especial de la ONU para Ejecuciones Extrajudiciales, Philip Alston, sugería que los drones podrían violar el derecho internacional humanitario, nada parece haber conducido a replantear su uso por parte de Washington.

Segundo, en septiembre pasado el Gobierno de Barack Obama fue un paso más adelante en esta materia. En un "panel secreto", y con aval presidencial, autorizó dar de baja a dos estadounidenses, Anwar al Awlaqi y Samir Khan, mediante misiles lanzados desde un vehículo aéreo no tripulado. En los dos casos no hubo una acusación formal, no se pretendió su arresto ni se buscó poner en marcha el debido proceso. Ni la Constitución ni las enmiendas 5, 6 y 14 fueron tenidas en cuenta para llevar a cabo este targeted killing.

Y tercero, más recientemente, en la Ley de Autorización de Defensa Nacional de 2012 y con una votación de 93 a 7, el Senado aprobó que cualquier estadounidense sospechoso de terrorismo puede ser detenido indefinidamente por autoridades militares (al tiempo que aumenta las restricciones para no trasladar los prisioneros de Guantánamo a territorio continental estadounidense). Para algunos observadores esta legislación es un serio revés al Estado de derecho. Organizaciones de derechos civiles y voces liberales demandan y se consuelan con un eventual veto del presidente Obama.

Los tres ejemplos mencionados apuntan a subrayar que en Estados Unidos la legalidad está en entredicho y que lo poslegal se está tornando en lo habitual. Más temprano que tarde esto tendrá un efecto devastador sobre la democracia en aquel país. Lo que tendrá, y de hecho ya tiene, reverberaciones por fuera de Estados Unidos. En ese caso se habrá dado un paso abismal: del acoso democrático al ocaso democrático.

LUNES 9 DE ENERO DE 2012 - COMCOSUR / MONTEVIDEO
 


10) HA LLEGADO LA “POSLEGALIDAD”
¿A quién le importan las primarias de Iowa o las elecciones en EE.UU.?
Atilio Borón (Rebelión)

En los últimos días aparecieron dos magníficas notas que dan cuenta de lo que en trabajos anteriores habíamos calificado como la “descomposición moral” del imperio. En una de ellas, Juan G. Tokatlian habla del acelerado e irreversible avance de la “poslegalidad”, vocablo apto para referirse a la descarada apelación a metodologías y formas de acción completamente reñidas con la propia legalidad estadounidense por parte de la Casa Blanca y, por supuesto, de la la Carta de las Naciones Unidas que se firmara en Junio de 1945 en San Francisco y todo el tan espeso como inoperante andamiaje de la legalidad internacional.

Arrasando con estas molestas limitaciones el indigno Nobel de la Paz que se sienta en la Oficina Oval de la Casa Blanca ordena crímenes y asesinatos de ciudadanos extranjeros y estadounidenses, envía aviones no tripulados –“drones”- para masacrar poblaciones indefensas sin pagar costo alguno ante una opinión pública estupidizada por la industria cultural del capitalismo mientras que, paso a paso, va cercenando las libertades públicas establecidas por la Constitución de los Estados Unidos pero que desde Ronald Reagan para aquí se ha venido convirtiendo en letra muerta. En esta misma línea Juan Gelman publicó también en la edición del mismo día pero en Página/12 una nota en donde demuestra que el “progre” Barack Obama ya superó el triste récord de su infausto predecesor en materia de atropellos a los estándares de la justicia y derechos humanos.

Pese a sus encendidas promesas de campaña no cerró Guantánamo; retiró parte de las tropas estacionadas en Irak (si bien dejando un buen número de “asesores” cuyas funciones efectivas poco tienen que ver con ese nombre) pero siguió guerreando en Afganistán y extendió las hostilidades a Pakistán. Además, tras las raídas bambalinas de la OTAN Washington fue el actor principal, según lo reconoció el New York Times, de la masacre y los crímenes perpetrados para “liberar” a Libia. Si G. W. Bush pergeñó el rescate de los bancos su sucesor profundizó esa política; si aquél había escrito el borrador del Tratado EEUU-Colombia que autoriza la utilización de bases militares (por ahora 7, pero se puede aumentar esa cifra con una simple solicitud del Departamento de Estado) en ese país sudamericano, fue Obama quien ratificó el acuerdo poniendo su firma al lado de un personaje siniestro como Álvaro Uribe.

Y en materia económica las políticas de rescate de los delincuentes de cuello blanco y elegantes trajes Armani que pululan en Wall Street -rescate hecho a costa de los deudores hipotecarios estadounidenses- prosiguieron su curso triturando las ilusiones del American dream: ya son dos millones de familias arrojadas a la calle, y se espera que las víctimas de esta gigantesca estafa sean unos cinco millones en los próximos dos o tres años.

Teniendo en cuenta estos antecedentes, ¿a quién puede importar la primaria republicana de Iowa? ¿Cuáles son las razones por las que la prensa mundial otorga tamaña trascendencia a un show mediático como ese, despojado de toda sustancia democrática? Basta leer las declaraciones de los candidatos republicanos, a cual más retrógrado y reaccionario, exaltando los valores tradicionales y patrioteros de la derecha estadounidense, para comprobar la profundidad abismal de la crisis política de ese país. Va de suyo que las opiniones de los candidatos demócratas, comenzando por el propio presidente, no modifican en lo más mínimo este diagnóstico. Tal vez lo empeoren.

El disparate de los candidatos republicanos, exhaustos luego del ejercicio democrático llevado a cabo en Iowa, llegó tan lejos como para que varios de ellos -especialmente Michele Bachmann, la (frustrada) esperanza del Tea Party que cosechó un número irrisorio de votos- fulminaran con sus críticas a Obama por… ¡sus políticas “socialistas”! Se nota que esas gentes, aspirantes todos ellos a heredar el trono imperial de la Casa Blanca, no tienen la menor idea de lo que están hablando.

En su majestuosa mediocridad no se dan cuenta de que si hay algo que impidió (¿o sería más preciso decir “postergó”?) el hundimiento del capitalismo estadounidense fueron las políticas del tandem Bush-Obama que efectivamente pusieron en práctica un socialismo muy del agrado de la burguesía: socializaron las pérdidas de los grandes oligopolios financieros e industriales y las redistribuyeron meticulosamente al conjunto de la población. Mientras tanto, los principales CEO de esas corporaciones afectadas por el “socialismo” de Bush-Obama seguían ganando, una vez pagados los impuestos, más de diez millones de dólares anuales como recompensa por sus brillantes negocios.

Reflexiones estas, en suma, acerca de la total intrascendencia de estas primarias -y las que seguirán en las semanas siguientes, incluyendo un par de ridículos “super martes” que ya provocan la estudiada excitación de la prensa estadounidense y sus voceros de la periferia- que pueden extenderse sin forzar ningún razonamiento a las elecciones presidenciales de los Estados Unidos. Porque, como dicen algunos de los (pocos) politólogos críticos que hay en ese país, ¿a qué viene tanta cháchara con elecciones en las cuales nada se elige y con presidentes que nada presiden toda vez que el “gobierno permanente” que realmente detenta las riendas del poder en sus manos: el complejo militar-industrial y sus aliados, no ha sido elegido por nadie, no debe rendir cuentas ante nadie, ni mucho menos podrá ser removido por el sufragio popular?

No importa lo que el pueblo elija, ni el mandato que otorgue al candidato elegido, porque los que verdaderamente mandan lo hacen en virtud de realidades mucho más proteicas –los millonarios negocios y negociados hechos bajo la complaciente mirada del gobierno y de una dirigencia que depende de los donativos de los oligopolios para financiar sus ambiciones políticas- que las débiles señales producidas por el proceso electoral. Además, a diferencia del “populacho” desinformado e impotente que en proporciones cada vez menores acude a las urnas, la clase dominante imperial sabe lo que es bueno para Estados Unidos y lo que hay que hacer en cada momento.

Parafraseando aquella vieja fórmula de mediados del siglo pasado que decía que “lo que es bueno para la General Motors es bueno para Estados Unidos” sus personeros hoy saben que “lo que es bueno para el complejo militar-industrial es bueno para Estados Unidos”, por lo menos para una dirigencia que piensa exclusivamente en acrecentar los beneficios y perpetuar los privilegios de ese uno por ciento contra el cual se levantaron los indignados de Ocupemos Wall Street. A esa clase dominante del imperio el veredicto de las urnas, sea en las primarias republicanas o demócratas, o en las elecciones generales, le tiene absolutamente sin cuidado. Su inserción en las articulaciones decisivas del aparato estatal estadounidense no está sujeto a escrutinio o control público alguno, y su dominio sobre la clase política y los grandes medios de comunicación la colocan a salvo de cualquier contingencia surgida en el terreno electoral.

Lo único que le preocupa en relación con las primarias y las elecciones es seguir alimentando la ilusión popular de que el país es una democracia, evitando que la masa de la población llegue a pensar que el régimen político imperante no es una democracia sino una abyecta plutocracia. Sabe que de persistir esa creencia su dominio será poco menos que inexpugnable. El problema es que la ilimitada voracidad de esa burguesía y la super-explotación a la que somete al propio pueblo estadounidense más pronto que tarde podría romper el hechizo y dar inicio a un proceso de movilización y radicalización de imprevisibles consecuencias. Por eso hay que presentar al anodino ejercicio que tuvo lugar el pasado martes en Iowa como si fuera una vibrante prueba de la salud democrática de Estados Unidos. Una mentira, no piadosa, sino maléfica hasta el tuétano.

* Una versión abreviada de esta nota se publicó en el diario Página/12 de Buenos Aires el día 5 de Enero de 2012.

LUNES 9 DE ENERO DE 2012 - COMCOSUR / MONTEVIDEO

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